Damasco, 23 jul (SANA) La cría y el cuidado de caballos árabes y camellos de pura raza constituyen una parte esencial del patrimonio cultural y social de Siria, además de contribuir a la recuperación de profesiones y tradiciones ancestrales vinculadas al turismo.
Estas actividades adquieren especial importancia en las zonas desérticas y arqueológicas, donde criadores, veterinarios y trabajadores del sector turístico colaboran para preservar y desarrollar ese legado.
Experiencia en el cuidado y bienestar equino
El herrador Ghassan Taboura explicó a SANA, durante su participación en el Rincón Beduino de la Exposición Internacional Textil de Siria NAS TEX 2026, que el herraje resulta fundamental para proteger los cascos de los caballos frente al desgaste y las lesiones provocadas por terrenos duros o irregulares.

Añadió que las herraduras proporcionan mayor estabilidad y ayudan a mantener el rendimiento del animal, por lo que deben reemplazarse aproximadamente cada 40 días, de acuerdo con el crecimiento, la forma y el tamaño de los cascos.
Taboura señaló que ese oficio requiere experiencia, precisión y conocimiento de las necesidades de cada caballo, en función de su edad, nivel de actividad y entorno.
Indicó que el creciente interés por la cría de caballos árabes y su participación en actividades patrimoniales y turísticas incrementó la demanda de los servicios de cuidado de cascos y herraje, lo que le permite trabajar en varias ciudades sirias y en el extranjero.
Caballos y camellos atraen visitantes
Saeed Al-Saleh, criador de caballos y camellos en Palmira, afirmó que estos animales se convirtieron en un importante atractivo turístico, especialmente en regiones caracterizadas por sus paisajes desérticos y su riqueza histórica.
Explicó que los visitantes disfrutan de paseos a caballo y en camello, además de conocer aspectos de la vida y las tradiciones beduinas.
Al-Saleh señaló que el reciente aumento del número de visitantes tuvo efectos positivos en las actividades de cría y en los servicios turísticos relacionados.
También destacó la organización de excursiones y espectáculos patrimoniales en varias provincias, destinados a divulgar las costumbres vinculadas al desierto sirio y resaltar la identidad cultural de las comunidades locales.
El criador aseguró que el interés por los caballos y los camellos trasciende los beneficios económicos y turísticos, pues representa la continuidad de un patrimonio histórico profundamente arraigado.

En ese sentido, llamó a respaldar y desarrollar esas actividades para fortalecer su presencia en el sector turístico y generar oportunidades de empleo para los habitantes dedicados a los oficios tradicionales.
En la cultura árabe, los caballos y los camellos están asociados a numerosos conocimientos, espectáculos y tradiciones sociales transmitidos entre generaciones.
La Unesco incluyó prácticas relacionadas con esos animales en sus listas de patrimonio cultural inmaterial, en reconocimiento a los conocimientos vinculados con su cría, entrenamiento, celebraciones e identidad comunitaria.
La incorporación de esas prácticas a rutas de turismo responsable constituye una oportunidad para preservarlas, transmitirlas a las nuevas generaciones y apoyar a sus propietarios y a quienes trabajan en el sector.
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