Damasco, 26 de enero (SANA) La reanudación del flujo de crudo desde el noreste de Siria hacia las refinerías estatales marca más que un simple reinicio técnico de la producción. Señala un cambio estratégico significativo en el control del gobierno sobre los recursos energéticos, tras más de una década en la que la mayor parte de la infraestructura de petróleo y gas del país estuvo fuera de la autoridad estatal.
El domingo 25 de enero, la Compañía Petrolera Siria anunció la llegada del primer cargamento oficial de crudo desde los yacimientos de al-Omar y al-Tanak, en la provincia de Deir Ezzor, a la refinería de Baniyas. El convoy de 20 camiones cisterna representa la primera transferencia de petróleo gestionada por el Estado desde que las fuerzas del gobierno sirio recuperaron el control de la zona de manos de la organización FDS.

Funcionarios de la compañía indicaron que los equipos técnicos supervisan las operaciones de extracción, carga y transporte en varios campos, incluyendo al-Omar, al-Taym, al-Thawra y Jbessa, como parte de un plan más amplio para reintegrar los activos al sistema energético nacional de Siria.
Perspectivas de producción y demanda interna
Según estimaciones de la Compañía Petrolera Siria, la producción de los campos recuperados podría alcanzar aproximadamente 100 mil barriles diarios en cuatro meses, siempre que las labores de rehabilitación continúen según lo previsto.
Esta cifra es significativa dado que las necesidades de consumo interno de Siria, según datos oficiales previos a la guerra, oscilaban entre 150 mil y 200 mil barriles diarios en condiciones normales. De lograrse, el nuevo nivel de producción cubriría una parte sustancial de la demanda local y reduciría la dependencia del combustible importado, que supone una importante carga para las finanzas estatales en un contexto de escasez de divisas.

Antes de 2011, Siria producía aproximadamente 385 mil barriles diarios, gran parte de los cuales provenían de yacimientos del noreste. Durante la guerra, la producción se redujo a entre 30 mil y 40 mil barriles diarios, lo que obligó al país a depender en gran medida de la importación de productos petrolíferos.
Suministro de gas y el sector eléctrico
La recuperación de la infraestructura de gas podría tener implicaciones aún más inmediatas para el sector eléctrico sirio. La Compañía Petrolera Siria ha comenzado a bombear gas natural desde los yacimientos de Jbessa, en la provincia de Hasakeh, a la planta de procesamiento de gas de Furqlus, cerca de Homs, a un ritmo de aproximadamente 1,2 millones de metros cúbicos diarios, operando a 35 bares a través de las estaciones de Kouniko y Markada.
Aunque modesto, este aumento se produce en medio de una grave escasez. Los datos gubernamentales para 2025 indican que Siria necesita aproximadamente 23 millones de metros cúbicos de gas al día, además de unas cinco mil toneladas diarias de fueloil, para abastecer de electricidad de forma continua a todo el país. Los nuevos suministros podrían contribuir a aumentar la producción eléctrica.
Se presta especial atención a la planta de gas de Kouniko en Deir Ezzor, que en su día fue la mayor instalación de procesamiento de gas del país, con una capacidad antes de la guerra de aproximadamente 13 millones de metros cúbicos al día. Su reanudación gradual del servicio podría reducir significativamente la brecha entre la oferta y la demanda, aunque su rehabilitación completa requerirá un tiempo e inversión considerables.
Además de la infraestructura de gas, la presa del Éufrates, recientemente recuperada por el gobierno de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), es un elemento fundamental del sistema hídrico y energético de Siria. Su central hidroeléctrica contiene ocho unidades generadoras, cada una capaz de producir 110 megavatios, que suministran electricidad a gran parte de la región. La presa reforzará aún más la capacidad del gobierno para mantener el suministro eléctrico en todo el país.
Importancia estratégica más allá de la producción
Los yacimientos de petróleo y gas, recientemente restituidos bajo control estatal, revisten una importancia estratégica no solo para la producción, sino también para restablecer la autoridad del gobierno sobre los pozos y gestionar eficientemente las redes nacionales de transporte y distribución.
La recuperación del yacimiento de al-Omar, el más grande del país, representa un paso clave para reactivar la producción petrolera. Antes de la guerra, el yacimiento producía aproximadamente 80 mil barriles diarios; la producción actual se estima en unos 20 mil barriles diarios tras años de agotamiento y extracción no regulada.
Implicaciones económicas y financieras
La reincorporación del petróleo y el gas al marco estatal formal canaliza los ingresos directamente al tesoro público, en lugar de que se filtren a la economía sumergida o a las redes de contrabando. Esto permite al gobierno financiar parte de sus gastos y alivia la presión sobre las reservas de divisas.
Antes de la guerra, el sector energético representaba aproximadamente el 20% del PIB de Siria y más del 50% de los ingresos estatales. Desde 2011, se ha perdido gran parte de estos ingresos, y una recuperación completa depende de la rehabilitación de la infraestructura que sufrió graves daños. Estimaciones internacionales sitúan las pérdidas del sector en más de 115 mil millones de dólares durante los años de guerra.
La recuperación del control de los pozos de petróleo y gas en la región de Jazira por parte del gobierno sirio marca un momento crucial con importantes implicaciones económicas y políticas. Restablece la autoridad del Estado sobre un recurso vital para la economía y la soberanía, facilita la reducción del déficit energético, mejora el suministro eléctrico y apoya la recuperación económica gradual.
Abdul.A/rsh/ed


