Damasco, 29 oct (SANA) El mercado de Bab Serijeh, situado en el barrio que lleva el mismo nombre en la ciudad de Damasco, representa una de las arterias comerciales y populares más vibrantes del casco antiguo de la capital siria.
Historia y localización
Bab Serijeh es una de las antiguas puertas y zonas de acceso de la ciudad de Damasco, que ha conservado su carácter como espacio de tránsito y comercio. El mercado que se desarrolla a su alrededor aprovecha esa antigua condición urbana para atender tanto a residentes locales como transeúntes. Según fuentes, “Bab Srijeh Suq se convirtió en la nueva meca de compras para damascenos conscientes de los precios”.
Este mercado está ubicado justo fuera de los muros de la ciudad antigua, lo que le da una condición de “puerta de la ciudad” y de espacio híbrido entre lo formal y lo más popular.
Vida del mercado: productos y ambiente
En Bab Serijeh se puede encontrar una gran variedad de productos: alimentos frescos (verduras, frutas, especias), carnes, ropa, artículos del hogar y una serie de servicios económicos.
Los vendedores ambulantes con bicicletas ofrecen verduras al paso, lo que habla de su dinamismo y de una economía accesible.

El ambiente del mercado mezcla el bullicio cotidiano con la autenticidad de la vida damascena: aromas de pan recién hecho, de especias, el sonido de pregones de vendedores y sabores tradicionales en los puestos de comidas económicas. Así, el mercado funciona no solo como lugar de consumo, sino como espacio sociocultural.
Rol social y económico
Bab Seijeh desempeña un papel importante para hogares de ingresos modestos: se le menciona como destino habitual para comprar a precios más asequibles en momentos de crisis económica.
Además, el mercado alberga servicios sociales tradicionales: baños públicos (hammams), cafés populares y espacios de encuentro urbano. Esta mezcla de comercio y socialización refuerza su valor más allá de lo puramente mercantil.
Desafíos actuales
El mercado no está exento de problemas. Uno de los aspectos más problemáticos ha sido el comercio de carne con prácticas poco reguladas: un informe señala que en el barrio de Bab Seijeh “se sacrifican más de 400 cabezas de ganado cada día” en las calles del mercado, con riesgos sanitarios claros.
En el plano urbano, la infraestructura –vías, accesos, saneamiento– muestra signos de desgaste, lo que plantea retos para la continuidad del mercado como espacio de calidad.
Importancia cultural y urbana
Bab Serijeh representa una de las expresiones más auténticas del comercio damasceno. Su existencia articula memoria (la puerta antigua), vida cotidiana (el mercado popular) y urbanismo tradicional. Visitarlo ofrece una experiencia distinta a la de grandes mercados turísticos, pues se mueve en la escala de lo local y del día a día.
Para Damasco, que posee una herencia vastísima, este mercado sirve como recordatorio de que las ciudades también viven mediante espacios modestos, populares e inmediatos, donde se reproducen relaciones sociales, economías de subsistencia y saberes cotidianos.
El mercado de Bab Serijeh es mucho más que un lugar para comprar: es una pieza viva del tejido urbano de Damasco, un espacio de encuentro y sobrevivencia económica, y una ventana a la vida popular de la ciudad.
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