Beijing, 29 oct (SANA) China instó a Estados Unidos a poner fin al bloqueo y las sanciones impuestos a Cuba, y a dejar de inmiscuirse en los asuntos internos de China y obstaculizar su desarrollo bajo el pretexto de los derechos humanos.
Asimismo, reafirmó su compromiso con la defensa de la soberanía de los Estados, así como de sus derechos e intereses legítimos.
La agencia de noticias Xinhua citó al portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, quien afirmó durante una rueda de prensa celebrada este jueves que “desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado sucesivas resoluciones por una abrumadora mayoría en las que pide poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, tras aprobar el miércoles una nueva resolución que condena el bloqueo que pesa sobre la isla desde hace décadas”.
El portavoz subrayó que China seguirá apoyando a Cuba en la defensa de su soberanía y oponiéndose a la injerencia extranjera y al bloqueo impuesto contra la isla, asimismo, instó a Washington a responder al llamamiento de la comunidad internacional y poner fin de inmediato al bloqueo y las sanciones, así como a dejar de ejercer presiones sobre Cuba, incluido el uso de la fuerza.
Por otra parte, el portavoz chino instó a Estados Unidos a dejar de inmiscuirse en los asuntos internos de China y obstaculizar su desarrollo bajo el pretexto de los derechos humanos.
Las declaraciones antes mencionadas se produjeron en respuesta a una iniciativa estadounidense destinada a incluir a varias empresas chinas en una lista de compañías acusadas de recurrir a lo que Washington califica de “trabajo forzoso” en la región de Xinjiang.
El portavoz recalcó que China adoptará las medidas necesarias para proteger los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas frente a las acciones estadounidenses.
Cabe recordar que el pasado 12 de septiembre, China instó a Estados Unidos a poner fin a todas las actividades de espionaje dirigidas contra el país y expresó su profunda preocupación por las declaraciones de un alto responsable de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, en las que consideraba a las empresas chinas objetivos legítimos de espionaje.
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