Washington, 29 oct (SANA) Washington mueve ficha para reactivar las negociaciones con Teherán mediante una iniciativa encabezada por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, en un intento de reanudar el diálogo directo y evitar una posible escalada militar tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el próximo 3 de noviembre.
El diario The Wall Street Journal reveló que Vance, por instrucciones del presidente estadounidense, Donald Trump, envió un mensaje al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, para explorar la posibilidad de encontrar puntos en común entre Washington y Teherán, y esta iniciativa podría llevar a Trump a desistir de ordenar un ataque militar a gran escala contra Irán en las próximas semanas.
Por su parte, The New York Times informó de que el mensaje fue entregado a Rezaei el pasado domingo por mediación de Catar y de que Vance subrayó en él la necesidad de resolver las diferencias mediante negociaciones directas, con la cuestión nuclear iraní sobre la mesa desde el inicio de las conversaciones.
El periódico señaló que, si Irán acepta la iniciativa de Vance, las negociaciones comenzarían técnicamente sin condiciones previas, y añadió que las conversaciones directas podrían comenzar a principios de la próxima semana en Catar o Türkiye.
Asimismo, indicó que la propuesta de Vance de celebrar una reunión entre funcionarios estadounidenses e iraníes y de asumir la dirección de las conversaciones en nombre de Washington ha sido bien recibida por las autoridades iraníes.
Por su parte, el portal Axios informó de que Trump se mostró entusiasmado con la iniciativa. Sin embargo, el presidente estadounidense declaró ayer miércoles ante los periodistas que el mensaje de su vicepresidente se centraba en garantizar el suministro de material médico a Irán. Trump negó haberle encomendado la reanudación de las negociaciones de paz, aunque confirmó que estaba de acuerdo con mantener contactos con la parte iraní.
Las diferencias persisten
Estos movimientos se producen mientras continúan las discrepancias sobre los asuntos que se abordarán en las negociaciones. Los medios de comunicación iraníes informaron de que Teherán mantiene sus posiciones respecto a la cuestión nuclear y exige garantías estadounidenses para cualquier posible acuerdo.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, afirmó en una publicación en la plataforma X que su país sigue dando una oportunidad a la diplomacia para que tenga éxito y mantiene contactos estrechos y constantes con los mediadores para examinar las propuestas que puedan garantizar la aplicación del plan de siete días que presentó anteriormente.
El pasado septiembre, Irán presentó una propuesta para reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días si Washington aceptaba poner fin a la guerra, liberar los activos iraníes congelados en el extranjero, levantar las sanciones impuestas a su sector petrolero y poner fin al bloqueo estadounidense de sus puertos. Sin embargo, la propuesta, que Teherán transmitió a Washington a través de Catar, fue rechazada entonces por EEUU.
Amenazas militares y preparativos regionales
Pese a los movimientos diplomáticos, persiste el riesgo de una escalada militar. Dos diplomáticos declararon a la agencia Associated Press que funcionarios estadounidenses habían comunicado a varios países de Oriente Medio y a aliados regionales la necesidad de prepararse ante la posibilidad de que se reanuden las operaciones militares contra Irán después de las elecciones de mitad de mandato, así como de adoptar medidas preventivas ante una posible respuesta iraní.
Pese a los movimientos diplomáticos, persiste el riesgo de una escalada militar. Dos diplomáticos declararon a la agencia Associated Press que funcionarios estadounidenses habían comunicado a varios países de Oriente Medio y a aliados regionales la necesidad de prepararse ante la posibilidad de que se reanuden las operaciones militares contra Irán después de las elecciones de mitad de mandato, así como de adoptar medidas preventivas ante una posible respuesta iraní.
La agencia explicó que Trump todavía no ha tomado una decisión definitiva sobre el lanzamiento de nuevos ataques, pese a sus reiteradas declaraciones acerca de la posibilidad de contemplar esa opción, entretanto, varios medios de comunicación citaron a funcionarios estadounidenses e israelíes que señalaron que cualquier operación potencial podría prolongarse durante varios días y que entre los posibles objetivos figurarían instalaciones nucleares, el sector energético e infraestructuras vitales.
El estrecho de Ormuz, en el centro de los esfuerzos diplomáticos
Los esfuerzos de Catar para desactivar la confrontación y evitar una nueva escalada en la región se están intensificando, especialmente ante las repercusiones que esta tendría en el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz. Estos esfuerzos coinciden con iniciativas de Arabia Saudí, Pakistán y Türkiye para abrir canales de negociación que impidan la reanudación de las operaciones militares.
En este contexto, el ministro de Defensa saudí, el príncipe Jaled bin Salmán; el jefe del Estado Mayor del Ejército paquistaní, el mariscal Asim Munir; y el director de los servicios de inteligencia turcos, Ibrahim Kalin, visitaron Teherán el pasado lunes. La visita se enmarcó en los esfuerzos destinados a crear las condiciones para reanudar las negociaciones y alcanzar un acuerdo que ponga fin a la crisis y refuerce la seguridad y la estabilidad en la región y en el mundo.
Asimismo, la Presidencia turca afirmó ayer miércoles que el presidente Recep Tayyip Erdogan comunicó a su homólogo estadounidense, durante una conversación telefónica, que Türkiye está realizando esfuerzos para resolver por la vía diplomática las cuestiones relacionadas con el estrecho de Ormuz y Yemen, en el marco de su alianza defensiva con Arabia Saudí y Pakistán.
El coste de la guerra presiona para contener la escalada
Estos esfuerzos cobran especial importancia ante las crecientes repercusiones económicas de la guerra. La agencia Associated Press informó, citando estimaciones presentadas por el Departamento de Guerra de Estados Unidos al Congreso, de que el coste del conflicto ha aumentado hasta alcanzar aproximadamente los 47.100 millones de dólares.
Paralelamente, la evolución de los mercados energéticos refleja que los precios del petróleo siguen viéndose afectados por los temores a una reanudación de las operaciones militares y a interrupciones en el flujo de suministros, lo incrementa las presiones para contener la escalada y alcanzar una solución política que ponga fin a la guerra.
sm