Bruselas, 29 oct (SANA) Más de la mitad de los pilotos europeos ha operado un avión pese a sufrir un cansancio que debería haberles llevado a declararse no aptos para volar. Además, muchos reconocen que evitan comunicar su estado por miedo a posibles represalias laborales, según un estudio de la Asociación Europea de Pilotos (ECA).
Según informaciones publicadas el miércoles por Euronews, el estudio, elaborado por la consultora aeronáutica Baines Simmons a partir de las respuestas de 7.200 pilotos de 32 países, revela que más del 76% se había quedado dormido al menos una vez en la cabina durante el mes anterior, aunque solo fuera durante un minuto.
Los resultados apuntan a deficiencias en la gestión de los riesgos asociados a la fatiga y a una falta de confianza en los procedimientos internos para comunicar situaciones que pueden comprometer la seguridad de los vuelos.
Más de la mitad de los encuestados afirmó que, al menos una vez en los tres meses anteriores, había volado en unas condiciones de cansancio que deberían haberle llevado a declararse no apto para trabajar.
Entre los motivos para no informar de su estado, el 47% señaló el temor a la reacción de sus superiores; el 44% dijo que prefería no llamar la atención, y el 35% manifestó su preocupación por generar problemas o situaciones incómodas a sus empleadores.
El estudio identifica varios signos de fatiga durante el vuelo, como la inclinación involuntaria de la cabeza, la dificultad para mantener los ojos abiertos, la pérdida de concentración y los episodios de microsueño, breves lapsos de sueño involuntario que pueden pasar inadvertidos.
El cansancio también está relacionado con factores operativos y laborales, como los horarios de vuelo, los cambios de turno imprevistos y la prolongación de las jornadas más allá de lo previsto inicialmente.
Ante estos resultados, la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) subrayó la importancia de reforzar los mecanismos para notificar casos de fatiga, aumentar la sensibilización sobre sus riesgos y fomentar un entorno laboral en el que los pilotos puedan comunicar que no están en condiciones de volar sin temer consecuencias para su carrera profesional.
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