Madrid, 5 oct (SANA) El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció este lunes la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre, nueve meses antes de la conclusión prevista de la legislatura, en medio de una creciente tensión política y social marcada por la crisis de la vivienda y las dificultades del Ejecutivo para articular mayorías en el Congreso.
En una comparecencia desde el Palacio de la Moncloa, Sánchez reconoció que su Gobierno ha cometido “errores” y dijo que necesita “renovar y ampliar el apoyo de la gente” para continuar con su agenda política, según informó EL PAÍS.
El anuncio se produjo después de un fin de semana de consultas con ministros, dirigentes socialistas y socios parlamentarios, tras el rechazo del Congreso el viernes a dos decretos sobre vivienda impulsados por el Ejecutivo.
Las iniciativas fueron rechazadas con los votos de Junts, PP y Vox, pese a las negociaciones mantenidas previamente por el Gobierno con los independentistas catalanes. La votación volvió a poner de manifiesto las dificultades del Ejecutivo de coalición entre el PSOE y Sumar para reunir apoyos suficientes en el Congreso, donde depende de distintas fuerzas nacionalistas e independentistas para aprobar sus iniciativas.
La vivienda se ha convertido además en uno de los principales asuntos de debate social en España. Las protestas se intensificaron tras el desahucio en Madrid de Maricarmen Abascal, de 87 años, un caso que provocó movilizaciones en varias ciudades.
La convocatoria se produce en un escenario de fuerte competencia entre los principales partidos.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reaccionó al anuncio con un escueto “Por fin”, mientras Vox ha aumentado su apoyo en los últimos sondeos.
El último barómetro de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, realizado antes del rechazo de los decretos y del anuncio electoral, situó al PP en el 31,6% de estimación de voto, seguido del PSOE, con un 27,4%, Vox, con un 18,4%, Sumar, con un 5,6%, y Podemos, con un 2,7%.
Durante su intervención, Sánchez defendió la gestión económica y social de su Gobierno y presentó las elecciones como una decisión entre mantener sus políticas progresistas o cambiar de rumbo. También advirtió sobre el avance de fuerzas de extrema derecha en Europa y defendió la necesidad de una mayoría progresista más amplia.
Las elecciones del 29 de noviembre abrirán una campaña centrada previsiblemente en la vivienda, la economía, la inmigración y la capacidad de los partidos para alcanzar acuerdos en un Parlamento fragmentado.
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