Móstoles / Madrid, 28 jul (SANA) El sonido de las risas infantiles rompe por momentos el silencio del pabellón deportivo en Mostoles (Madrid). Un grupo de niños corre detrás de un balón mientras varios voluntarios juegan cartas con otros niños. Algunas familias hacen fila para recoger el desayuno; otras revisan sus teléfonos móviles en busca de noticias sobre sus pueblos.
Por otro lado, psicólogos, agentes de Protección Civil y trabajadores municipales coordinan la atención a los evacuados que, desde hace días, esperan una sola noticia: cuándo podrán volver a casa.
El polideportivo PAU-4 de Móstoles se ha convertido en un refugio temporal para centenares de personas obligadas a abandonar sus hogares por los incendios forestales que azotan el centro de España y que ya han obligado al Gobierno a declarar la emergencia de interés nacional.

“Lo único que necesitamos es volver a casa”, dice Marcos Díaz Diosa, vecino de Las Rosas, uno de los pueblos rodeados por el fuego. “Nos sacaron cuando el humo ya cubría el pueblo y nos dijeron que el incendio se acercaba. Desde entonces estamos aquí. Nos han tratado muy bien, no nos falta comida ni ropa, pero seguimos esperando regresar”, comenta.
Como él, cientos de familias viven una rutina suspendida. Dormir se ha convertido en una de las mayores dificultades. “Todo cambió de un momento a otro. Apenas podemos descansar. Mi hijo es quien me ayuda a sobrellevar estos días jugando conmigo”, cuenta Diosa.

Los más pequeños cargan con un peso difícil de explicar. Muchos abandonaron sus casas sin poder llevarse sus juguetes ni despedirse de sus mascotas. Para aliviar ese impacto, voluntarios de la zona decidieron acudir al pabellón.
María, de 25 años, maestra de Educación Infantil y Primaria y vecina de Móstoles, se organizó junto a otros docentes para acompañar a los niños evacuados. “Los adultos consiguen organizarse, pero los niños necesitan estar ocupados durante horas y no pensar en los incendios. Han dejado atrás sus juguetes, sus habitaciones y toda su rutina”, explica a SANA.

El primer día fue especialmente duro. “Muchos nos contaban que la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias llegaron a sus casas para desalojarlos de inmediato.
La magnitud de la emergencia obligó al Ayuntamiento de Móstoles, al igual que otros, a habilitar tres centros de acogida para recibir a los evacuados procedentes de las localidades que están en peligro por el fuego.
En declaraciones a SANA, el coordinador general de Emergencias y Protección Civil del Ayuntamiento de Móstoles, Raúl Esteban, explicó que el municipio recibió el aviso de los desalojos masivos el pasado viernes y activó un dispositivo extraordinario de acogida.
“Actualmente atendemos a 403 personas distribuidas en tres pabellones deportivos, de las cuales 62 son niños”, señala. Según aclaró, el operativo ha tenido que adaptarse a las necesidades de familias de distintas nacionalidades y perfiles, garantizando alimentación, medicamentos, kits de higiene y atención social desde el primer momento.

Los incendios continúan avanzando en varias zonas de España. Las llamas afectan principalmente a las comunidades de Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha y ciudades como Toledo y Castillón. Más de 116.000 personas han sido evacuadas o confinadas y más de 45.000 hectáreas han quedado calcinadas durante esta ola de incendios. Desde comienzos de 2026, el fuego ha arrasado ya más de 108.000 hectáreas en todo el país, según los datos de las autoridades.
Las altas temperaturas, la sequía prolongada y los fuertes vientos siguen dificultando las labores de extinción, en las que participan cientos de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, bomberos, Protección Civil y brigadas forestales.
En el pabellón de Móstoles, la espera continúa. Los niños vuelven a correr detrás de un balón. Los adultos observan en silencio las pantallas de sus teléfonos esperando un mensaje del alcalde o de Protección Civil que les permita regresar.
Okba Al Zobani/ed