Berlín, 22 jun (SANA) La Federación Alemana de Hospitales advirtió hoy sobre las repercusiones de los planes de austeridad que el Gobierno prevé aplicar como parte de las reformas del sistema de seguro sanitario, al señalar que podrían provocar la pérdida de unos 140 mil empleos y amenazar la continuidad de numerosos centros médicos en el país.
Según el diario alemán Bild, el presidente de la federación, Gerald Gass, afirmó que las medidas propuestas por la ministra de Salud, Nina Warken, causarían, de aplicarse en su forma actual, una caída de hasta el ocho por ciento en los ingresos de los hospitales para 2027.
Gass explicó que los hospitales podrían verse obligados a eliminar uno de cada diez puestos de trabajo, lo que supondría el despido de alrededor de 140 mil empleados, en un momento en que el sector sanitario ya enfrenta fuertes presiones y escasez de personal.
Añadió que un estudio reciente reveló que cerca del 49 por ciento de las sedes hospitalarias en Alemania podría estar en riesgo de insolvencia para 2030, y advirtió que casi la mitad de los centros médicos podría verse amenazada de cierre si continúan las actuales presiones financieras.
El dirigente subrayó que el sector hospitalario no se opone a las reformas en principio, sino que respalda los esfuerzos para modernizar el sistema sanitario, incluido el fortalecimiento de la especialización médica, la integración de algunos hospitales pequeños y el desarrollo de las estructuras de atención sanitaria.
No obstante, insistió en la necesidad de aplicar esos cambios de manera gradual y organizada.
Gass señaló que la reestructuración del sector podría requerir alrededor de diez años, y alertó de que muchos hospitales tal vez no logren resistir financieramente hasta la implementación de las reformas previstas.
El Gobierno alemán busca, mediante un proyecto de ley para estabilizar las contribuciones al seguro sanitario, limitar el aumento de los costos de la atención médica, incluido el recorte de algunas asignaciones destinadas al financiamiento hospitalario.
Sin embargo, el plan enfrenta críticas de varios estados federados y representantes del sector sanitario, quienes advierten sobre su impacto en los servicios médicos y la atención a los pacientes.
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