Estambul, 23 may (SANA) Activistas de la “Flotilla de la Firmeza” que fueron arrestados y maltratados por Israel declararon a su llegada a Türkiye que las prácticas de Tel Aviv no lograrán disuadirlos de apoyar a la Franja de Gaza ni de defender la causa palestina, al tiempo que denunciaron la complicidad de sus propios gobiernos en lo que calificaron como un genocidio.
El Ministerio de Asuntos Exteriores turco anunció el jueves la evacuación de 422 voluntarios procedentes de 44 países en tres vuelos de Turkish Airlines, tras ser detenidos por Israel en aguas internacionales cuando se dirigían a Gaza en una misión humanitaria para romper el bloqueo impuesto al enclave costero.
El activista sudafricano Ibrahim Peters relató a la Agencia Anadolu que soldados israelíes lo torturaron al saber su nacionalidad. “Me llevaron a una habitación y me dijeron: ‘¿Así que ustedes son los que nos van a llevar ante la Corte Internacional de Justicia? Ahora les haremos pagar'”, declaró.
Peters afirmó que la experiencia vivida les permitió comprender el sufrimiento diario de los palestinos y subrayó que “el problema no somos nosotros, sino los palestinos en las cárceles israelíes, quienes son sometidos a torturas mucho peores”.
La activista australiana Juliette Lamont denunció haber sido víctima de violencia física y sexual sistemática a bordo de la embarcación. “Fue una campaña de violencia brutal, deliberada y dirigida específicamente a impedir que volviéramos. Nos rompieron los huesos, pero no quebraron nuestro espíritu”, afirmó.
El activista estadounidense Gregory Terry criticó duramente a su gobierno por el respaldo a Tel Aviv. “Estados Unidos financia este genocidio y es cómplice de facto, y todo esto se hace con el dinero de los contribuyentes estadounidenses”, señaló, recordando que su país enfrenta una crisis de personas sin hogar mientras financia la guerra contra Gaza.
Por su parte, el activista británico Chris instó a su gobierno a “despertar”, y advirtió que “las declaraciones engañosas y la inacción los convierten en cómplices del crimen”. El activista italiano Federico exigió el cese del envío de armas: “Si uno ayuda a quienes cometen violencia, también la comete. Dejen de enviar armas y de apoyar el genocidio”.
Dos activistas alemanes confirmaron haber sufrido violencia y maltrato durante el ataque israelí, y calificaron a su gobierno de “cómplice del genocidio contra los palestinos”. La política italiana Antonella Bondo denunció presión psicológica, palizas y robos durante la detención, mientras que la activista brasileña Ariadne Telles relató que fue pateada en la cara y las piernas, y que las esposas de plástico le lesionaron los dedos.
El ministro de Seguridad Nacional israelí, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, publicó el miércoles un video donde se le observa supervisando el maltrato a los detenidos, lo que provocó airadas reacciones internacionales y la convocatoria de embajadores israelíes en varios países, entre ellos España, Canadá, Francia, Italia, Bélgica y el Reino Unido.
Israel atacó el lunes la Flotilla de la Firmeza, compuesta por unas 50 embarcaciones con 428 activistas a bordo, a pesar de que su misión era estrictamente humanitaria: entregar ayuda a los 2,4 millones de palestinos que habitan la Franja de Gaza, sometidos a una catástrofe humanitaria agravada por la guerra que ha dejado decenas de miles de muertos y heridos, en su mayoría niños y mujeres.
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