Moscú/Kiev, 23 may (SANA) La guerra entre Rusia y Ucrania atraviesa una nueva fase de intensificación marcada por el creciente uso de drones, ataques a infraestructuras estratégicas y amenazas de represalias políticas y militares, en medio de crecientes advertencias sobre el riesgo de una expansión prolongada del conflicto en Europa.
Mientras ambos bandos amplían el alcance de sus operaciones aéreas, dirigentes europeos y expertos militares alertan sobre la transformación del conflicto en una confrontación regional de largo plazo con implicaciones directas para la seguridad continental.
Ataque mortal en Lugansk
Las autoridades en la región oriental de Lugansk informaron este sábado de la muerte de al menos diez personas y de decenas de heridos tras un ataque con drones atribuido a Ucrania contra un centro de formación profesional en la ciudad de Starobylsk.
Según el gobernador Leonid Pasichnik, los equipos de rescate continuaron trabajando durante toda la noche entre los escombros, mientras varias personas permanecen desaparecidas.
Fuentes rusas señalaron que en el momento del ataque había alrededor de 86 adolescentes en una residencia estudiantil vinculada al centro educativo.
Kiev negó haber atacado objetivos civiles y aseguró que las operaciones ucranianas se dirigen exclusivamente contra instalaciones militares relacionadas con las operaciones rusas.
Incendios en Novorossiysk y objetivos energéticos
En paralelo, las autoridades rusas denunciaron un ataque con drones contra instalaciones en la ciudad portuaria de Novorossiysk, en el mar Negro, uno de los principales centros de exportación de combustible del país.
El alcalde de la ciudad, Andriy Kravchenko, afirmó que restos de drones provocaron incendios en edificios técnicos y administrativos, además de causar al menos dos heridos.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber interceptado durante la noche 348 drones ucranianos, incluidos varios en las proximidades de Moscú, en lo que analistas consideran una muestra del aumento en la intensidad de los ataques de largo alcance.
Kiev exige un papel pleno en la Unión Europea
En el plano político, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, reiteró su exigencia de que Ucrania sea incorporada como miembro pleno de la Unión Europea y rechazó fórmulas que limiten su participación política dentro del bloque.
En una carta enviada a líderes europeos, Zelensky sostuvo que Ucrania “defiende a toda Europa” frente a la agresión rusa y calificó de injusta cualquier propuesta que otorgue a su país un estatus limitado o sin derecho a voto.
La adhesión de Ucrania a la UE se ha convertido en uno de los principales objetivos estratégicos de Kiev desde el inicio de la invasión rusa en 2022.
Moscú promete represalias y presión política
El presidente ruso, Vladimir Putin, acusó a Ucrania de atacar instalaciones civiles en Lugansk y ordenó al Ejército preparar opciones de represalia.
Moscú sostiene que los recientes ataques ucranianos provocaron víctimas civiles, incluidos estudiantes, mientras Kiev insiste en que actúa conforme al derecho internacional humanitario y únicamente contra objetivos militares.
El intercambio de acusaciones refleja el creciente deterioro de cualquier posibilidad de distensión entre ambas partes.
Advertencias occidentales sobre una guerra prolongada
En Europa occidental aumentan también las señales de preocupación por una eventual expansión del conflicto.
El diario británico The Telegraph publicó declaraciones del general británico Mike Elviss, comandante de la fuerza de reacción rápida de la OTAN, quien afirmó que Rusia es actualmente “más peligrosa y más preparada para el combate” que al inicio de la guerra.
Según el militar, la experiencia adquirida por Moscú durante el conflicto ha fortalecido su capacidad para afrontar guerras convencionales a gran escala.
Asimismo, indicó que la OTAN trabaja en el desarrollo de nuevos centros de mando, sistemas fortificados y tecnologías basadas en inteligencia artificial y guerra digital para responder a la transformación del escenario bélico europeo.
Elviss pidió además un incremento del gasto militar y una mayor preparación estratégica ante la posibilidad de una prolongación o expansión del conflicto.
Una guerra de desgaste con nuevas tácticas
Más de cuatro años después del inicio de la guerra, el enfrentamiento evolucionó desde combates convencionales hacia una guerra de desgaste basada cada vez más en drones, misiles de largo alcance y sistemas de guerra electrónica.
Ambos países son ahora capaces de atacar objetivos situados a cientos de kilómetros del frente, ampliando el alcance geográfico de las hostilidades y aumentando la presión sobre infraestructuras críticas.
Expertos militares estiman que cientos de drones son utilizados diariamente por ambos bandos, en un conflicto donde la tecnología y la capacidad de adaptación se han convertido en elementos centrales de la estrategia militar.
La continuidad de la escalada militar y diplomática alimenta los temores de que la guerra deje de ser un conflicto limitado entre Rusia y Ucrania para convertirse en una crisis europea prolongada y multidimensional.
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