París, 16 may (SANA) La ministra francesa de las Fuerzas Armadas, Alice Rufau, anunció la llegada del portaaviones Charles de Gaulle y su flotilla de escolta a la zona costera de la península arábiga, donde permanecerá desplegado en preparación para una eventual misión de restablecimiento del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
En una entrevista concedida a BFM TV, Rufau precisó que el buque insignia de la Marina francesa “cruzó el canal de Suez y se dirigió hacia el mar Arábigo. Actualmente se encuentra en posición, pero no en el estrecho de Ormuz”.
La ministra subrayó que la postura de Francia desde el inicio ha sido “ofrecer la posibilidad de restablecer la libertad de navegación en el estrecho, pero de forma no ofensiva, puramente defensiva, respetando el derecho internacional”.
Posteriormente, en su cuenta de la red social X, Rufau agregó que el portaaviones se halla “en la región, en el mar Rojo, como parte de una misión defensiva para salvaguardar el respeto a la libertad marítima y a distancia de los beligerantes”.
El Charles de Gaulle —buque de propulsión nuclear y buque insignia de la Armada gala— transitó el canal de Suez el pasado 6 de mayo e hizo escala durante varios días en Yibuti, donde Francia mantiene una base naval estratégica.
Rufau defendió que la presencia del portaaviones en la región del Golfo “nos permite evaluar la situación e influir en la ecuación diplomática regional y global”.
El anuncio se produce después de que el mes pasado Reino Unido y Francia revelaran el desarrollo de un plan militar conjunto para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta por donde transita aproximadamente el 20 por ciento del crudo mundial. La iniciativa permitiría la reanudación del transporte marítimo comercial a través de esta vía, bloqueada en el marco de las tensiones entre Irán y Estados Unidos.
Según diversas fuentes, unos 40 países han acordado sumarse a una misión multinacional liderada por Londres y París para proteger la navegación en el estrecho, una vez que Teherán y Washington acuerden levantar el bloqueo.
El cierre de Ormuz —garganta que conecta el golfo Arábigo con el golfo de Omán— impediría las exportaciones de hidrocarburos y dispararía los precios de la energía, con graves consecuencias para la economía global.
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