Moscú/Kiev, 2 may (SANA) El conflicto entre Rusia y Ucrania mantiene una dinámica de intensificación militar sobre el terreno, marcada por el uso creciente de drones y la ausencia de avances concretos en el ámbito diplomático.
En las últimas semanas, ambas partes incrementaron los ataques contra infraestructuras estratégicas y posiciones clave, lo que agrava la situación humanitaria y eleva los riesgos de una mayor expansión del conflicto.
Drones, eje de la confrontación
El empleo de vehículos aéreos no tripulados continúa consolidándose como uno de los principales recursos tácticos de la guerra. Según reportes de medios ucranianos, fuerzas rusas lanzaron ataques con drones contra infraestructuras portuarias en Izmail, en la región de Odesa, así como contra instalaciones energéticas en Mykolaiv y Kryvyi Rih.
Las defensas aéreas ucranianas lograron interceptar un número considerable de estos dispositivos, aunque se reportaron daños en varias instalaciones.
En la región de Jersón, un ataque con drones contra un minibús dejó dos muertos y varios heridos, mientras que en Sumy al menos tres personas resultaron lesionadas en acciones similares. También se notificaron afectaciones a infraestructuras civiles en Ternópil.
De forma paralela, autoridades rusas informaron sobre heridos civiles tras ataques con drones ucranianos en la región fronteriza de Kursk.
Presión creciente en el frente
La confrontación se intensifica además con el uso combinado de bombardeos aéreos, drones suicidas y municiones guiadas de precisión. Fuentes militares señalan que en las últimas horas se registraron centenares de ataques en distintas zonas del frente.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, advirtió que Rusia intenta saturar los sistemas de defensa aérea mediante ofensivas a gran escala, y reiteró la importancia del suministro de armamento, especialmente misiles, así como del mantenimiento de las sanciones internacionales contra Moscú.
Movimientos territoriales y defensa aérea
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso anunció la toma de nuevas localidades en las regiones de Sumy y Járkov, al tiempo que reportó la neutralización de más de 200 drones ucranianos en distintas áreas, incluidas zonas cercanas a la capital rusa.
Sin señales de distensión
En el plano político, el conflicto continúa sin perspectivas inmediatas de solución. La falta de avances en las negociaciones y el endurecimiento de las posturas de ambas partes refuerzan un escenario de prolongación de las hostilidades.
Organismos internacionales advierten sobre el deterioro de la situación humanitaria y el impacto creciente sobre la población civil, en un contexto donde la escalada militar parece imponerse sobre cualquier intento de salida diplomática.
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