Capitales, 29 abr (SANA) En un momento crítico del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, se orienta hacia la adopción de una estrategia de “asedio prolongado” como principal herramienta de presión sobre Teherán, en un contexto de negociaciones estancadas y creciente tensión económica y militar.
Entre el endurecimiento de las sanciones y el refuerzo del control sobre las rutas marítimas, los cálculos de Washington coinciden con advertencias europeas sobre posibles repercusiones de gran alcance, mientras la tensión se extiende al Líbano y a los mercados energéticos globales.
Washington avanza hacia un asedio prolongado a Irán
El Wall Street Journal, citando a funcionarios estadounidenses, reveló que Trump ha instruido a sus asesores a prepararse para un asedio prolongado a Irán, opción que gana terreno frente a una escalada militar directa o una retirada.
Según evaluaciones estadounidenses, el bloqueo naval dirigido contra los puertos y el tráfico marítimo iraní ya está afectando significativamente a la economía del país, especialmente ante las crecientes dificultades para almacenar petróleo no exportado.
Esta tendencia coincide con datos de Bloomberg que señalan que las instalaciones de almacenamiento, particularmente en la isla de Kharg, se acercan a su capacidad máxima, lo que podría obligar a Teherán a reducir su producción en el corto plazo.
Trump intensifica la presión: «Se acabó el tiempo de la amabilidad»
Trump endureció su retórica al afirmar que Irán se encuentra “en estado de colapso” y es incapaz de gestionar sus asuntos o alcanzar un acuerdo nuclear.
En reiteradas declaraciones, subrayó que Estados Unidos no permitirá que Irán posea armas nucleares y advirtió que la presión se mantendrá hasta lograr ese objetivo.
Asimismo, rechazó cualquier acuerdo que considere desfavorable, en alusión a propuestas iraníes que planteaban posponer las conversaciones nucleares hasta el cese de las hostilidades y el levantamiento de sanciones.
Departamento del Tesoro y Departamento de Estado: «Máxima presión» y agotamiento de recursos
Washington refuerza su estrategia mediante medidas financieras y económicas intensivas. El Departamento del Tesoro anunció sanciones contra decenas de entidades vinculadas al sistema bancario paralelo iraní, al que calificó como una “arteria vital” para la financiación de actividades militares.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) advirtió además que cualquier empresa que pague tasas a Irán o al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) por el paso por el estrecho de Ormuz se enfrentará a sanciones severas.
Por su parte, el Departamento de Estado afirmó que Estados Unidos ejerce “máxima presión en todos los frentes”, centrada en interrumpir los flujos financieros ilícitos y privar a Irán y sus aliados de recursos.
Axios: Coordinación diaria con empresas energéticas
Axios informó que Trump mantiene reuniones periódicas con ejecutivos del sector energético, reflejando la dimensión económica de la crisis y el seguimiento directo de su impacto en los mercados globales.
Esta coordinación evidencia la preocupación de Washington por las repercusiones del bloqueo y las tensiones en el estrecho de Ormuz sobre los precios de la energía y las cadenas de suministro.
Opciones militares sobre la mesa… pero las sanciones son la prioridad
Aunque la Casa Blanca mantiene abiertas las opciones militares —incluidos posibles ataques aéreos contra objetivos iraníes—, según Reuters, la prioridad sigue siendo la presión económica.
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