Bamako, 26 abr (SANA) Malí enfrenta una peligrosa escalada de violencia tras el anuncio de la muerte del ministro de Defensa, general Sadio Camara, en un ataque atribuido a milicianos vinculados a Al Qaeda contra su residencia cerca de la capital, Bamako, en medio de versiones contradictorias sobre intentos de tomar el palacio presidencial.
Según reportes de AFP, Camara habría fallecido junto a varios miembros de su familia en un atentado con coche bomba contra su vivienda, situada en la base militar de Kati, que quedó prácticamente destruida.
Movimientos cerca del palacio presidencial
El ataque coincidió con intensos enfrentamientos que se extendieron por segundo día consecutivo en Kati y sus alrededores.
Varios residentes reportaron continuos disparos, pese a que el ejército aseguró haber restablecido el control de la situación.
Estos hechos ocurrieron en paralelo a informaciones sobre movimientos militares cerca del palacio presidencial y supuestos intentos de asalto, en un contexto de amplia presencia de grupos armados en las calles.
El Ejército maliense afirmó el viernes haber repelido ataques coordinados de combatientes vinculados a Al Qaeda contra la capital, Bamako, y otras cuatro ciudades, y aseguró haber abatido a cientos de ellos.
Hasta el momento, el gobierno no ha divulgado un balance oficial de víctimas. No obstante, su portavoz, el general Issa Coulibaly, informó que al menos 16 personas resultaron heridas, entre civiles y militares.
Ante la situación, las autoridades decretaron un toque de queda nocturno durante tres días en Bamako, entre las 21:00 y las 06:00 hora local.
La escalada de violencia motivó a la Embajada de Estados Unidos a instar a sus ciudadanos a permanecer en sus hogares, mientras las representaciones diplomáticas del Reino Unido y Alemania emitieron advertencias similares, y el Aeropuerto de Bamako fue cerrado y varios vuelos resultaron cancelados o retrasados.
Condenas internacionales
En el ámbito internacional, el secretario general de la ONU, António Guterres, condenó los hechos y llamó a una respuesta coordinada de la comunidad internacional. La Unión Africana también rechazó los ataques y alertó sobre su impacto en la población civil y la estabilidad regional.
Desde septiembre de 2025, grupos vinculados a Al Qaeda han intensificado sus acciones en Malí, incluido el bloqueo de importaciones de combustible y ataques contra convoyes escoltados en el sur y oeste del país.
El actual gobierno, encabezado por Assimi Goïta tras los golpes de Estado de 2020 y 2021, enfrenta crecientes desafíos para restablecer la seguridad en el territorio.
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