Capitales, 15 abr (SANA) La cuestión del uranio enriquecido iraní se ha convertido en uno de los nudos gordianos del enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro. Tanto Washington como Tel Aviv han declarado que uno de los objetivos primordiales de la guerra es la eliminación de las reservas de uranio altamente enriquecido del territorio iraní. Este mismo tema se ha erigido como un punto de fricción fundamental en las recientes negociaciones celebradas en Islamabad entre ambas potencias.
Actualmente, son muchas las preguntas que rodean el destino de este uranio, especialmente ante la falta de información fiable y confirmada sobre el volumen de los daños sufridos por las instalaciones de enriquecimiento o almacenamiento iraníes. Dichas instalaciones fueron objeto de violentos ataques durante la “Guerra de los 12 Días” en junio de 2025, así como en el conflicto actual que se desató el pasado 28 de febrero.
Grossi: “Desconocemos el paradero de 440 kg de uranio iraní altamente enriquecido”
En este contexto, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, declaró este miércoles en una entrevista con la revista británica The Economist que “El Organismo desconoce actualmente el paradero de unos 440 kilogramos de uranio iraní altamente enriquecido”. Añadió que las estimaciones generales sugieren que estos materiales permanecen en sus emplazamientos y no han sido trasladados.
Grossi explicó que la situación general del programa nuclear iraní es “extremadamente compleja”, y señaló que “la preocupación persiste debido a varios factores”. Entre ellos, la existencia de cantidades de uranio altamente enriquecido, el acceso limitado de los inspectores del Organismo a ciertos emplazamientos y el hallazgo de trazas de uranio.
Asimismo, indicó que el OIEA ha solicitado a Irán una mayor cooperación y transparencia “para disipar las dudas”, pero que dicha colaboración no logró lo esperado. Insistió en la necesidad de que Irán permita, cuando las circunstancias lo permitan, un acceso más amplio a los inspectores del Organismo, advirtiendo que la pérdida de conocimiento sobre la ubicación del uranio altamente enriquecido podría derivar en su desvío hacia un programa nuclear.
Un Destino Incierto
El canal de noticias Al-Arabiya citó a expertos del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, un centro estadounidense especializado en el seguimiento del programa nuclear iraní, quienes afirman que dicho programa “ha sufrido un grave revés, y requerirá mucho tiempo, inversiones y recursos para reconstruir todas las capacidades perdidas”. No obstante, advierten que estos resultados “están lejos de ser permanentes”.
Los expertos señalan que Teherán aún posee una cantidad significativa de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al umbral del 90% necesario para producir una bomba nuclear. A esto se suma su arsenal de uranio enriquecido al 20%, una proporción crítica que permite una rápida transición a niveles de enriquecimiento superiores.
Desde junio de 2025, el destino de este arsenal sigue siendo un misterio. Teherán se niega a permitir que los inspectores del OIEA accedan a los emplazamientos destruidos por los ataques estadounidenses e israelíes. Se cree que una parte de las reservas permanece enterrada en túneles en el sitio de Isfahán, en el centro de Irán, mientras que se especula que otra parte podría estar sepultada bajo los escombros en Fordow, donde se produjeron grandes cantidades de uranio altamente enriquecido al 60% antes de la guerra de junio de 2025. Todas estas son dudas que, según los expertos, “solo pueden disiparse mediante una inspección independiente”.
El Nudo de la Guerra y las Negociaciones
Como resultado de todos estos datos, la cuestión del uranio enriquecido iraní sigue siendo un obstáculo fundamental tanto en el conflicto armado como en las negociaciones entre Washington y Teherán. Fue una de las causas principales para el inicio de la guerra y hoy representa uno de los puntos más complejos de la discordia. Durante la primera ronda de conversaciones entre Irán y Estados Unidos, celebrada el pasado sábado en Islamabad, Washington buscó una suspensión del enriquecimiento de uranio por un período de veinte años como parte de un acuerdo para poner fin al programa nuclear.
Por su parte, la delegación iraní ofreció detener este proceso por solo unos 5 años. También se ha informado de una propuesta para trasladar las reservas de uranio enriquecido iraní fuera del país, una opción que Teherán rechaza. Así, este tema sigue siendo el eje de la disputa, a la espera de una segunda ronda de negociaciones que podría celebrarse en los próximos días, aunque su fecha aún no ha sido determinada.
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