Washington, 11 abr (SANA) Estados Unidos adoptó en los últimos días una serie de medidas urgentes para contener las repercusiones económicas de la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, en medio de un alza sostenida de los precios del combustible y de la inflación.
El Departamento de Energía anunció el préstamo de 8,48 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo a cuatro grandes compañías, como parte de la segunda fase del plan de la administración del presidente Donald Trump para frenar el aumento de los precios energéticos.
Asimismo, Washington prevé prestar cerca de 172 millones de barriles hasta 2027, en el marco de un acuerdo internacional más amplio destinado a liberar hasta 400 millones de barriles en los mercados globales, en un intento de mitigar lo que la Agencia Internacional de la Energía calificó como “la mayor perturbación en el mercado petrolero de la historia”.
La inflación alcanza su nivel más alto en dos años
Los datos del Departamento de Trabajo estadounidense indican que el índice de precios al consumidor aumentó un 3,3% en un año hasta marzo, frente al 2,4% registrado en febrero, impulsado principalmente por el encarecimiento del combustible tras el cierre del estrecho de Ormuz.
También, los precios de la gasolina registraron un incremento del 21,2% en un solo mes, el mayor desde el inicio de los registros en 1967, mientras que las estimaciones apuntan a que el combustible representó aproximadamente tres cuartas partes del aumento de la inflación en el último mes.
Un impacto directo en la vida de los estadounidenses
En estados como California, el precio medio del galón de gasolina alcanzó los 5,93 dólares, frente a un promedio nacional de 4,16 dólares, lo que ha generado amplias quejas por el aumento del coste de vida.
Aunque los precios del petróleo retrocedieron ligeramente tras el anuncio de un alto el fuego temporal entre Washington y Teherán, se mantienen cerca de un 30% por encima de los niveles previos al inicio del conflicto. Economistas advierten de que la prolongación de la crisis podría obstaculizar los planes de reducción de los tipos de interés durante el presente año.
En paralelo, comenzaron este sábado en Islamabad, capital de Pakistán, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra, en medio de una amplia expectación internacional y un cauteloso optimismo sobre sus posibles resultados, especialmente ante el creciente impacto de la crisis en los mercados energéticos globales.
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