Capitales, 9 abr (SANA) A apenas 24 horas del anuncio de un alto el fuego temporal de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, el panorama en Medio Oriente se tornó más complejo, marcado por una escalada militar en el frente libanés y crecientes divergencias sobre el alcance del acuerdo.
El recrudecimiento de las tensiones ocurre en paralelo con expectativas e incertidumbres en torno a las negociaciones previstas en Islamabad, consideradas clave para definir el rumbo de la próxima etapa.
El presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró sus amenazas contra Teherán y aseguró que las fuerzas militares de su país permanecerán desplegadas en torno a Irán, al tiempo que advirtió que cualquier violación del acuerdo será respondida con contundencia.
En igual sentido, el vicepresidente J. D. Vance instó a Irán a negociar “con seriedad”, bajo la advertencia de que las opciones militares continúan sobre la mesa.
Desacuerdo sobre la tregua
Pese a la entrada en vigor del alto el fuego, surgieron rápidamente discrepancias entre Washington y Teherán en torno a su interpretación, en particular respecto a su alcance geográfico.
Irán y Pakistán sostienen que la tregua abarca todos los frentes, mientras que Estados Unidos e Israel insisten en que se limita exclusivamente a territorio iraní, excluyendo a Líbano, postura que la Casa Blanca calificó como un “malentendido”.
Asimismo, Washington rechazó reportes divulgados por medios estadounidenses sobre supuestos puntos de controversia planteados por Irán, entre ellos el mantenimiento del enriquecimiento de uranio y el control del estrecho de Ormuz.
Sin embargo, Teherán insiste en condiciones como el levantamiento de sanciones y el reconocimiento de su derecho al enriquecimiento, lo que evidencia versiones divergentes sobre el contenido real del acuerdo.
Líbano fuera de la tregua
En el terreno, Líbano experimentó una de las escaladas más violentas de los últimos años, tras una oleada de bombardeos israelíes que incluyó más de un centenar de ataques aéreos en pocos minutos.
Las acciones impactaron zonas de Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del país, con saldo de más de 250 muertos y más de mil heridos, según reportes preliminares.
Los ataques continuaron posteriormente, dejando nuevas víctimas y daños a infraestructuras clave como el puente Qasmiyeh, mientras el ejército israelí anunció la ampliación de sus operaciones terrestres contra posiciones del movimiento Hezbolá.
En respuesta, la organización libanesa lanzó cohetes contra asentamientos israelíes, en su primera reacción desde la declaración de la tregua.
Estos acontecimientos colocan a Irán en una posición compleja, al tener que equilibrar su respaldo a aliados regionales con las exigencias del proceso negociador con Washington.
Escalada en el Golfo y el Estrecho de Ormuz
Paralelamente, el estrecho de Ormuz continúa siendo un punto crítico en el proceso de desescalada, con una reducción notable del tráfico marítimo pese a los llamados de Estados Unidos a garantizar su apertura.
Autoridades iraníes advirtieron sobre riesgos en la navegación debido a la presencia de minas, mientras se reportaron intercepciones de drones y misiles dirigidos contra varios países del Golfo.
Explosiones en Irán
Medios de comunicación informaron sobre explosiones en instalaciones energéticas iraníes, incluyendo la refinería de la isla de Lavan y sitios en la isla de Siri, aunque sin detalles confirmados sobre sus causas o magnitud.
Llamamiento internacional para extender la tregua
Gobiernos de Francia, Reino Unido, España y Alemania abogaron por extender el alto el fuego al Líbano, al considerar que su exclusión pone en riesgo la sostenibilidad del acuerdo.
Actividad pakistaní
En el plano diplomático, Pakistán intensificó contactos con actores regionales e internacionales en preparación para las conversaciones en Islamabad.
El canciller Mohammad Ishaq Dar sostuvo intercambios con su homólogo saudí, mientras el primer ministro Shehbaz Sharif dialogó con líderes de Kuwait, Türkiye e Irán, incluidos los presidentes Recep Tayyip Erdoğan y Masoud Pezeshkian.
Islamabad se perfila así como escenario decisivo, donde el arribo de la delegación iraní y el inicio de las conversaciones con la representación estadounidense podrían conducir a un acuerdo integral o, por el contrario, anticipar una nueva fase de confrontación en la región.
fm/em