Jerusalén ocupada, 8 abr (SANA) La Franja de Gaza enfrenta una crisis de agua sin precedentes desde el inicio de la guerra israelí hace dos años y medio, en un contexto marcado por la destrucción sistemática de infraestructuras clave y las restricciones a la entrada de equipos necesarios para su reparación.
El deterioro del sistema hídrico, incluidas las principales líneas de suministro, redes de saneamiento, estaciones de bombeo y plantas de desalinización, ha derivado en una escasez severa que, según las autoridades palestinas, representa una amenaza directa para la vida de la población.
El episodio más reciente se produjo el 26 de marzo, cuando, un ataque impactó una planta desalinizadora en el sur de Gaza, reduciendo su capacidad de producción a menos del 20 por ciento.
Llamamiento humanitario
En este contexto, la Autoridad Palestina del Agua y el Ministerio de Asuntos Exteriores dirigieron un llamamiento urgente a relatores especiales de Naciones Unidas y a organismos internacionales, advirtiendo de un deterioro acelerado del sistema de agua y saneamiento en Gaza.
Las autoridades indicaron que la situación ha dejado de ser una crisis de servicios para convertirse en un problema estructural, marcado por la privación sostenida de acceso al agua, en medio de un colapso progresivo de las condiciones básicas de vida.
“Hambre hídrica” y colapso del sistema
En su comunicado, las autoridades describieron la situación como una forma de “hambre hídrica”, atribuida a políticas que, han afectado de manera directa a las infraestructuras esenciales de la Franja.
Añadieron que los ataques reiterados contra instalaciones de agua y saneamiento han creado un escenario humanitario extremadamente frágil, en el que el acceso a agua potable se ha vuelto cada vez más limitado, con implicaciones directas para la salud pública.
Datos citados en el informe oficial indican que unos 2,7 millones de mujeres y niñas en los territorios palestinos enfrentan inseguridad hídrica.
En Cisjordania, incluida Jerusalén Este, más de un millón no alcanza el mínimo diario recomendado, mientras que en Gaza las condiciones son aún más severas, situándose por debajo de los niveles considerados de supervivencia según estándares internacionales.
Impacto humanitario
La crisis se traduce en consecuencias profundas para la vida cotidiana. Aproximadamente el 80 por ciento de la población gazetí depende del suministro de agua mediante camiones cisterna, en un contexto de escasez generalizada que impone cargas adicionales, especialmente sobre mujeres y niñas.
Alrededor de 700 mil mujeres y niñas enfrentan dificultades significativas para mantener condiciones básicas de higiene en entornos que carecen de privacidad y seguridad.
Las familias encabezadas por mujeres —que representan cerca del 18 por ciento del total en Gaza— se encuentran entre las más vulnerables, en un escenario de creciente precariedad económica y acceso limitado a recursos básicos.
Las mujeres embarazadas y lactantes, afrontan riesgos adicionales, incluidos la deshidratación y complicaciones de salud.
El impacto alcanza también a los menores de 15 años, que constituyen cerca del 39 por ciento de la población de Gaza, donde se ha registrado un aumento de enfermedades asociadas a la falta de agua potable y saneamiento.
Violaciones del derecho internacional
Las autoridades palestinas sostienen que estas condiciones vulneran el derecho internacional humanitario, incluidos los Convenios de Ginebra, así como tratados como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), además del derecho al agua y a la autodeterminación.
Según el comunicado, la destrucción o el bloqueo de infraestructuras hídricas constituye una violación grave que requiere una respuesta internacional urgente, así como mecanismos de rendición de cuentas que garanticen la protección de la población civil.
Crisis humanitaria en aumento
La advertencia se suma a las reiteradas alertas sobre el deterioro de la situación humanitaria en Gaza. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) indicó recientemente que las necesidades en Gaza superan ampliamente la capacidad de respuesta de las organizaciones de ayuda.
Las restricciones a la entrada y distribución de asistencia continúan dificultando el acceso de cientos de miles de civiles a servicios básicos, en un contexto de crisis prolongada que sigue agravándose.
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