Capitales, 29 mar (SANA) La crisis del transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz continúa intensificándose, en un contexto marcado por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, con más de 350 buques, incluidos 25 superpetroleros, 200 petroleros y 70 metaneros; a la espera de autorización para cruzar esta vía estratégica.
La congestión en este punto clave, por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo y gas, evidencia la fragilidad de las cadenas logísticas globales y ejerce una presión creciente sobre los costos del transporte marítimo y los mercados energéticos.
Según estimaciones del sector, la prolongación de la crisis podría desencadenar nuevas subidas en los precios del transporte, con impacto directo en el petróleo, el gas y la electricidad a escala internacional.
Datos de la Organización Marítima Internacional indican que unos 20.000 marineros, a bordo de 3.200 buques, han quedado varados en las aguas cercanas al estrecho desde el anuncio de su cierre, mientras al menos 21 embarcaciones han sido atacadas o amenazadas desde el inicio del conflicto.
En este contexto, el costo diario de fletamento de superpetroleros se elevó de 90.000 a cerca de 230.000 dólares, en tanto el encarecimiento del combustible obligó a reducir la velocidad de navegación en un 2 %. Asimismo, el transporte de un contenedor de 40 pies desde China hasta Bombay aumentó un 56 %, hasta unos 2.107 dólares.
Ante esta situación, varios países exploran rutas alternativas. Los puertos saudíes en el Mar Rojo han cobrado relevancia como corredor logístico, aunque la dependencia del transporte terrestre incrementa los costos. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos enfrentan limitaciones por riesgos de seguridad, incluidos ataques con misiles y drones.
Al mismo tiempo, potencias como China e India mantienen contactos directos con Irán para garantizar el tránsito de sus buques, en medio de un escenario de creciente tensión geopolítica.
Reino Unido: Irán mantiene como rehén la economía global
La revista especializada Lloyd’s List informó que la Guardia Revolucionaria iraní aplica un sistema de control del tráfico marítimo similar a peajes, que obliga a los buques a obtener autorizaciones y aceptar escoltas a través de rutas específicas, advirtiendo que cualquier intento de cruce sin permiso recibirá una respuesta firme.
En contraste, la ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, instó a una pronta solución de la crisis y afirmó que Irán está “manteniendo como rehén la economía global” al obstaculizar el transporte marítimo.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump anunció la extensión del plazo otorgado a Irán para reabrir el estrecho hasta el 6 de abril, señalando que algunos países han logrado el paso de sus embarcaciones.
Impacto de la crisis del estrecho en los mercados energéticos mundiales
El cierre del Estrecho de Ormuz provocó un aumento del 8 % en el precio del crudo Brent, que superó los 83 dólares por barril, acumulando un alza de más del 15 % en pocos días. En paralelo, los precios del gas en Europa se dispararon un 40 %, con efectos que se extendieron a otras materias primas como fertilizantes, azúcar y soja.
Organismos humanitarios alertaron que la interrupción prolongada del transporte marítimo agrava la crisis alimentaria mundial, con hasta 45 millones de personas adicionales en riesgo de inseguridad alimentaria severa.
El Programa Mundial de Alimentos y la Organización Mundial de la Salud señalaron que las restricciones logísticas han retrasado la entrega de alimentos y medicinas en regiones como Afganistán, la Franja de Gaza y Sudán.
En este escenario, se prevé que la presión sobre los precios del transporte y la energía persista en las próximas semanas, mientras los países del Golfo y las grandes potencias intensifican sus esfuerzos para garantizar rutas seguras y estabilizar los mercados globales.
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