Washington, 26 mar (SANA) La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha entrado en una nueva fase del conflicto con Irán, en el que también participa Israel, mediante el uso de armamento avanzado, entre el que destacan la bomba antibúnker GBU-72 y el avión de apoyo cercano A-10 Thunderbolt II, conocido como el “asesino de tanques”.
Según el diario británico The Independent, la GBU-72, también denominada “Advanced Penetrator”, es una de las armas más avanzadas de su clase, con un peso aproximado de 2.300 kilogramos y que utiliza el sistema de guiado de precisión “JDAM”.
Se estima que su capacidad para penetrar fortificaciones supera la de armas anteriores como la GBU-28, que era capaz de penetrar unos 46 metros de tierra y más de 4,6 metros de hormigón armado.
Este nuevo artefacto puede ser lanzado desde bombarderos B-1 Lancer o cazas F-15E Strike Eagle, y fue sometido a pruebas preliminares desde 2021 y recientemente se utilizó para atacar emplazamientos iraníes de misiles antibuque cerca del estrecho de Ormuz, en su primer uso documentado en combate contra objetivos iraníes directos.
Un giro sin precedentes en la guerra naval moderna
En paralelo, el A-10 Thunderbolt II, diseñado en la década de 1970 para misiones de apoyo terrestre, ha asumido un papel novedoso en el actual escenario: la persecución de lanchas rápidas iraníes en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo.
Esta aeronave se distingue por su capacidad de operar a baja altitud durante largos periodos, su cañón GAU-8 Avenger de 30 milímetros, capaz de disparar hasta 4.200 proyectiles por minuto, así como por su blindaje de titanio, sistemas redundantes de vuelo y tanques de combustible autosellantes, que le confieren una notable resistencia en combate.
Además, puede emplear tanto municiones guiadas como no guiadas, operar desde bases cercanas al frente y desempeñarse en condiciones de baja visibilidad, lo que la convierte en una plataforma eficaz frente a embarcaciones rápidas.
El propio ejército estadounidense había anticipado este rol al informar, en febrero pasado, que el A-10 recibió entrenamiento especializado en apoyo naval, en previsión de su participación en operaciones marítimas.
En el decimoséptimo día del conflicto, Washington confirmó ataques contra instalaciones iraníes de misiles antibuque cerca del estrecho de Ormuz mediante el uso de bombas antibúnker de gran potencia, aunque precisó que en esa ocasión no se emplearon las GBU-72, de introducción más reciente en el arsenal.
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