Bruselas, 26 mar (SANA) La escalada del conflicto en Oriente Medio y su impacto en el suministro energético colocan al Banco Central Europeo (BCE) ante un complejo desafío para contener la inflación sin afectar el crecimiento económico en la eurozona.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, afirmó que la institución está preparada para adoptar medidas “decisivas y rápidas” si el encarecimiento de la energía desencadena presiones inflacionarias más amplias, y reiteró el compromiso “absoluto” de mantener la inflación en torno al dos por ciento a mediano plazo.
Durante un discurso en Fráncfort, Lagarde señaló que la eurozona enfrenta un entorno de alta incertidumbre debido a las repercusiones del conflicto, lo que obliga al organismo a evaluar cuidadosamente sus próximos pasos en función de la evolución de los datos económicos.
Indicó que las perspectivas, que recientemente apuntaban a un crecimiento estable y una inflación moderada, han cambiado de forma significativa por los riesgos geopolíticos, en particular por la posible transmisión del aumento de los costos energéticos a salarios y precios.
La titular del BCE advirtió sobre escenarios adversos elaborados por expertos del banco, entre ellos uno de mayor gravedad que contempla una expansión del conflicto, lo cual podría elevar la inflación en hasta tres puntos porcentuales hacia 2027 y frenar el crecimiento económico.
Asimismo, alertó sobre tensiones en el suministro energético global, con una reducción de reservas y señales de escasez que ya comienzan a reflejarse en los mercados internacionales.
En este contexto, el BCE adopta un enfoque más flexible en su política monetaria, basado en la evaluación “reunión a reunión” y sin comprometerse con una trayectoria fija de tipos de interés, a diferencia de la respuesta más agresiva aplicada durante la crisis energética de 2022.
Los mercados financieros permanecen atentos a las decisiones del organismo, cuyas políticas influyen en el comportamiento del euro, los bonos y los flujos de inversión a nivel global. Al mismo tiempo, un eventual endurecimiento monetario podría incrementar los costos de crédito y presionar el poder adquisitivo de los hogares europeos.
La situación refleja el creciente impacto económico del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que introduce nuevos factores de riesgo e incertidumbre para la economía mundial en los próximos meses.
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