Capitales, 24 mar (SANA) La prolongación del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán comienza a impactar con fuerza en la economía mundial, con especial incidencia en el suministro energético, el aumento de precios y la vulnerabilidad de países altamente dependientes de importaciones.
A medida que la guerra se aproxima a su cuarta semana, analistas advierten sobre un efecto desigual, en el que las economías más expuestas a los mercados energéticos y con menor margen fiscal enfrentan mayores riesgos.
Economías avanzadas bajo presión por energía e inflación
Los países industrializados, en particular los del G7, encaran una nueva presión inflacionaria derivada del encarecimiento del petróleo y el gas, en un escenario que remite a crisis recientes como la derivada del conflicto en Ucrania.
Expertos prevén que el alza de los precios energéticos podría obligar a los bancos centrales, especialmente en Europa y Reino Unido, a endurecer sus políticas monetarias mediante incrementos de tasas de interés, pese a señales de desaceleración económica.
Alemania figura entre las economías más vulnerables, debido a la alta dependencia de su sector industrial de la energía importada y a sus limitaciones fiscales para responder a choques externos.
Italia enfrenta desafíos similares por su dependencia del gas y el petróleo, mientras en Reino Unido el aumento del precio del gas —clave para la generación eléctrica— incide directamente en el costo de vida.
Asia: dependencia energética y fragilidad económica
En Asia, Japón aparece como uno de los países más expuestos, debido a su elevada dependencia de las importaciones energéticas desde Oriente Medio, lo que lo hace particularmente sensible a cualquier alteración en rutas clave como el estrecho de Ormuz.
India, por su parte, afronta un escenario complejo marcado por el aumento del costo del petróleo y la depreciación de su moneda, factores que presionan la inflación y afectan el crecimiento económico.
Las economías más frágiles, como Sri Lanka y Pakistán, muestran un impacto más severo. En el caso de Sri Lanka, las autoridades han adoptado medidas de austeridad, incluyendo recortes en el consumo energético.
En Pakistán, el encarecimiento del combustible y los ajustes fiscales incrementan la presión sobre una economía ya debilitada.
Interconexión global y riesgos en cadena
El actual conflicto evidencia la alta interdependencia de la economía mundial, donde cualquier interrupción en el suministro energético puede desencadenar efectos en cadena, desde inflación hasta tensiones financieras y cambiarias.
Ante este panorama, especialistas subrayan que la capacidad de los países para enfrentar la crisis dependerá de factores como la diversificación económica, la solidez de sus reservas y la resiliencia de sus sistemas financieros.
La persistencia de las tensiones en Oriente Medio plantea así un nuevo desafío global, con implicaciones que trascienden el ámbito geopolítico y afectan directamente la estabilidad económica internacional.
r.sh