Capitales, 24 mar (SANA) A pesar de las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump del pasado lunes sobre la existencia de negociaciones con Irán y la posibilidad de alcanzar un acuerdo, y su aplazamiento de los ataques a las instalaciones energéticas iraníes por cinco días, importantes refuerzos militares se dirigen a Oriente Medio, en un indicio de la acelerada carrera entre la desescalada y la escalada.
Miles de marines se dirigen al Estrecho de Ormuz
El Wall Street Journal, citando a funcionarios estadounidenses, informó que miles de miembros del Cuerpo de Marines de Estados Unidos se preparan para llegar a Oriente Medio el viernes, fecha que fijó el presidente Trump como plazo para que Irán reabra el Estrecho de Ormuz.
Los funcionarios señalaron que el buque de asalto anfibio “USS Tripoli“, con base en Japón, el buque de desembarco “USS New Orleans“, además de unos 2.200 soldados de la 31ª Unidad Expedicionaria de los Marines, se dirigirán al área de mando del Comando Central de EE. UU. este viernes, y su llegada al Estrecho de Ormuz tardará varios días adicionales.
Asimismo, el Pentágono anunció el envío de una unidad adicional de marines, la undécima unidad con base en California, a bordo del portaaviones anfibio “USS Boxer“, que se espera que parta en las próximas semanas para llegar a la región más adelante.
Estos refuerzos se suman a los aproximadamente cincuenta mil soldados ya presentes en la zona, que participan en las operaciones militares en curso entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán por el otro.
Un submarino nuclear británico demuestra su fuerza en el Mar Arábigo
En la misma línea, el Daily Mail reveló la llegada de un submarino británico de propulsión nuclear, equipado con misiles de crucero Tomahawk con un alcance de unos 1.600 km, al Mar Arábigo, lo que otorga a Gran Bretaña la capacidad de lanzar ataques de largo alcance en caso de que el conflicto se intensifique.
El submarino “HMS Anson”, armado con misiles de largo alcance y torpedos de alta precisión, partió del puerto de Perth, Australia, a principios de este mes y recorrió unas 5.500 millas para llegar a la región. Esto ocurre después de que Gran Bretaña autorizara a Estados Unidos a utilizar sus bases para llevar a cabo ataques contra posiciones iraníes que amenazan el Estrecho de Ormuz.
El pasado lunes, el primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el envío de más sistemas de defensa antiaérea a la región del Golfo y el despliegue urgente de sistemas de defensa antiaérea de corto alcance en Bahréin, señalando que su país haría lo mismo con Kuwait y Arabia Saudita.
Estos movimientos militares se producen en un momento regional extremadamente sensible, en medio de la escalada en la zona, lo que hace que cualquier movimiento sobre el terreno pueda convertirse en una confrontación a gran escala.
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