Capitales, 22 mar (SANA) El conflicto entre Irán, por un lado, y Estados Unidos e Israel, por el otro, ha entrado en una fase de escalada sin precedentes al cumplirse su cuarta semana, marcada por ataques directos a infraestructuras estratégicas y una expansión geográfica que abarca desde el desierto del Néguev hasta Iraq, Líbano, el Golfo e incluso el océano Índico.
En este contexto, se intensifican las advertencias cruzadas sobre posibles ataques a instalaciones energéticas y riesgos crecientes para la navegación internacional en el estratégico Estrecho de Ormuz, vital para el comercio global de hidrocarburos.
Debilidades en los sistemas de interceptación israelíes
El ejército israelí informó que el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, encabezó una evaluación urgente de seguridad junto a altos mandos operativos y de la Fuerza Aérea, tras los recientes ataques con misiles iraníes contra las ciudades de Dimona y Arad, en el sur del país.
Los bombardeos dejaron alrededor de 175 heridos, incluidos casos graves y moderados, además de provocar escenas de pánico. Según fuentes sobre el terreno, 115 personas fueron evacuadas en Arad y 60 en Dimona, muchas de ellas afectadas también por crisis nerviosas.
Zamir ordenó abrir una investigación sobre el fallo de los sistemas de defensa aérea, después de que, según el Canal 14 israelí, dos intentos de interceptar un misil iraní de aproximadamente 450 kilogramos resultaran infructuosos antes de su impacto.
El ataque se produjo pocas horas después de una ofensiva contra la planta nuclear de Natanz, considerada por analistas de seguridad como un punto de inflexión en la escalada. Teherán aseguró posteriormente que no se registraron fugas radiactivas.
El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la jornada como “muy tensa” y reiteró que las operaciones militares continuarán pese a la complejidad del escenario.
Escalada continua en el frente libanés
En el norte de los territorios ocupados, el ejército israelí confirmó que dos reservistas resultaron heridos por metralla tras el lanzamiento de proyectiles desde el sur del Líbano, en medio de la activación de sirenas en la Alta Galilea.
Horas después, un civil israelí murió en esa misma región tras el impacto de un cohete que incendió un vehículo y causó daños en viviendas cercanas. El movimiento Hezbolá afirmó haber atacado nueve objetivos dentro de Israel.
Desde el 2 de marzo, los ataques aéreos israelíes en el Líbano han causado al menos 1.024 muertos y 2.740 heridos, mientras continúan los bombardeos en los suburbios del sur de Beirut, el valle de la Bekaa y otras zonas, coincidiendo con incursiones terrestres israelíes en el sur del país.
Teherán: Espacio aéreo israelí expuesto
Desde Teherán, el presidente del Parlamento iraní consideró que la incapacidad de interceptar los misiles dirigidos a Dimona demuestra que “la batalla ha entrado en una nueva fase”, asegurando que el espacio aéreo israelí se encuentra “expuesto y desprotegido”.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria informó del derribo de un tercer caza F-16 israelí en el centro de Irán, mientras las defensas aéreas de la capital respondían a supuestos objetivos hostiles en medio de fuertes explosiones.
Ataque a Diego García: Informes contradictorios sobre el autor
Informes preliminares señalaron el lanzamiento de dos misiles balísticos contra la base militar conjunta de Estados Unidos y el Reino Unido en Diego García, en el océano Índico.
Según estas versiones, uno de los misiles fue interceptado y el otro no alcanzó su objetivo. Sin embargo, un funcionario iraní negó cualquier implicación de Teherán en el incidente.
Ultimátum de EE. UU. a Irán: Abrir el estrecho de Ormuz o atacar instalaciones energéticas
El presidente estadounidense Donald Trump advirtió que su país podría bombardear centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabre el Estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas.
Trump afirmó que Washington ya habría alcanzado sus principales objetivos militares antes de lo previsto y estimó que las operaciones podrían prolongarse entre cuatro y seis semanas. Subrayó que el cambio de régimen no figura como objetivo directo, sino impedir que Irán desarrolle armas nucleares.
En respuesta, Irán advirtió que atacará infraestructuras energéticas, sistemas de tecnología de la información y plantas desalinizadoras de Estados Unidos e Israel en la región si se materializan las amenazas.
Continúan los ataques en el Golfo
El Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos anunció la interceptación de misiles balísticos, drones y otros proyectiles lanzados desde territorio iraní.
Autoridades iraníes, por su parte, emitieron advertencias a residentes de zonas de Ras Al Khaimah, instándolos a evacuar de inmediato.
Arabia Saudita y Kuwait también informaron de la interceptación de drones y misiles en sus respectivos espacios aéreos.
Iraq se convierte en un campo de batalla directo
Iraq emerge como uno de los principales escenarios del conflicto, con ataques registrados en Bagdad y la provincia de Nínive contra instalaciones estratégicas.
Entre los objetivos alcanzados figuran una base logística estadounidense cercana al aeropuerto de Bagdad, el cuartel de las Fuerzas de Movilización Popular, un centro de inteligencia y zonas como Mansour, Abu Ghraib y Saydiya.
Un oficial del Servicio Nacional de Inteligencia iraquí murió tras el impacto de un dron en su sede.
El Pentágono reconoció por primera vez que helicópteros de ataque estadounidenses realizaron operaciones contra facciones proiraníes dentro de Irak, mientras que las defensas aéreas de Erbil interceptaron drones dirigidos a áreas cercanas al aeropuerto donde operan fuerzas de la coalición internacional.
Posible vía de negociación a pesar de la escalada militar
Pese a la intensificación del conflicto, informaciones publicadas por Axios revelan discusiones preliminares dentro de la administración estadounidense sobre una posible nueva fase de negociaciones con Irán.
Las propuestas incluirían restricciones a los programas nucleares y de misiles iraníes a cambio de la liberación de activos congelados y garantías para evitar una reanudación de las hostilidades.
Estas gestiones reflejan intentos por mantener abierta una salida política en medio de la creciente confrontación militar.
La guerra energética en el centro de la confrontación
Los últimos acontecimientos evidencian que el conflicto ha evolucionado hacia una fase centrada en el ataque a instalaciones nucleares, infraestructuras energéticas, rutas marítimas estratégicas y bases militares distantes.
Analistas coinciden en que la confrontación ha dejado de ser una sucesión de operaciones tácticas para transformarse en una guerra de desgaste regional, compleja y prolongada, con el riesgo constante de impactos directos sobre infraestructuras vitales que podrían tener repercusiones globales.
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