Damasco, 21 mar (SANA) El Eid al-Fitr, que se celebra el primer día del mes lunar de Shawwal tras el fin del Ramadán, marca en el mundo islámico un momento que conjuga dimensiones religiosas y sociales. La efervescencia festiva se prolonga durante varios días e incluye las oraciones de Eid, el intercambio de saludos y el fortalecimiento de los vínculos familiares, según costumbres que conservan la esencia de la celebración y, a la vez, reflejan particularidades locales.
De Egipto a Iraq: el Eid en los detalles de la vida diaria
En Egipto, el día comienza con la oración de Eid y el uso de ropa nueva, mientras las familias se movilizan para visitar a sus abuelos y saludar a parientes. Los niños disfrutan paseos y reciben “Eidiya” (regalos de Eid), en tanto se preparan dulces como “Kahk” y “Ghoriba”. En algunas regiones, el segundo día se distingue por el consumo de “Feseekh” (pescado fermentado).
En Irak, la mañana del Eid inicia con un desayuno tradicional que incluye “Kahi” y “Qaymar”, acompañados de té. Luego se intensifican las visitas familiares y las ofrendas de “Kleicha” —galleta rellena de dátiles—, mientras los más pequeños comparten momentos en parques y lugares de entretenimiento.
El Golfo y Marruecos: tradiciones arraigadas con peculiaridades locales
En los estados árabes del Golfo, la festividad adquiere un marcado tono comunitario desde las primeras horas, con dátiles y café antes de la oración. Posteriormente, se suceden las visitas a familiares, el saludo entre vecinos y el intercambio de regalos, en una tradición que se expresa también en las obras que recopilan costumbres del Ramadán y el Eid.
En los Emiratos Árabes Unidos, las oraciones del Eid se celebran en plazas públicas, y las familias reciben a quienes acuden a desearles lo mejor. Mientras tanto, Omán promueve eventos tradicionales como “Al-Habta” (mercado), “Al-Halqa” (reunión tradicional) y carreras de camellos, además de preparar platos como “Al-Mathbi”. En Kuwait, Catar y Bahréin, las visitas a parientes y vecinos mantienen un lugar central, con dulces como samosas dulces y “al-qudou’a”, acompañados por juegos y cantos colectivos.
En el Magreb, donde el Eid al-Fitr también se conoce como Eid al-Saghir (el “Pequeño Eid”), las familias visten chilabas y jabadores, y el desayuno se completa con especialidades como kaab el ghazal, mhencha y feqqas, junto al té marroquí. En la mesa también aparecen platos principales como la pastilla y el tajín, en un despliegue culinario que convive con la dimensión espiritual de la fiesta.
De Türkiye a Asia: diversidad cultural dentro de un marco común
En Türkiye , el ambiente del Eid se expresa en la mezcla de tradiciones islámicas y herencia otomana. Las oraciones se realizan en las principales mezquitas y se comparten platos como el simit y el baklava, en un marco en el que además tienen lugar actividades artísticas y benéficas. En el sudeste asiático, países como Indonesia, Malasia y Brunéi celebran el Eid con prácticas propias: en Indonesia, la tradición del “Mudik” impulsa el regreso a los pueblos y la preparación de platos como ketupat y rendang; en Malasia, el “Hari Raya Puasa” se vive con la apertura de los hogares y la bienvenida a visitantes.
En Camboya, Tailandia y Singapur, el Eid mantiene el énfasis en los componentes religiosos y sociales, con oraciones en congregación, la entrega de Zakat al-Fitr (limosna) y las visitas familiares. La diversidad de rituales del Eid al-Fitr en el mundo musulmán evidencia, así, la capacidad de la festividad para adaptarse a distintos entornos —desde grandes ciudades hasta áreas rurales— sin perder sus elementos esenciales: la oración y la interacción comunitaria.
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