Washington, 17 mar (SANA) La incautación de las reservas de uranio enriquecido de Irán por parte de Estados Unidos e Israel requeriría una operación militar compleja y de gran escala, según expertos citados por The Wall Street Journal, debido a la ubicación subterránea y altamente fortificada de las instalaciones nucleares iraníes.
Fuentes militares y de seguridad estadounidenses indicaron que gran parte del material nuclear se encuentra almacenado en túneles de difícil acceso, lo que obligaría al despliegue de más de mil efectivos de fuerzas especiales, junto con unidades de ingeniería para enfrentar posibles minas, escombros y trampas explosivas.
El almirante retirado James Stavridis calificó la eventual operación como “la mayor en la historia de fuerzas especiales”, en referencia tanto al número de efectivos necesarios como a la complejidad del terreno.
Los especialistas advirtieron además que las tropas se enfrentarían a amenazas constantes de drones y misiles iraníes, lo que exigiría una cobertura aérea robusta y sistemas de defensa multicapa. Asimismo, señalaron que el traslado del material nuclear podría requerir la habilitación de un aeropuerto cercano o la construcción de pistas temporales.
Como alternativa, algunos expertos plantean la posibilidad de destruir o reducir el nivel de enriquecimiento del uranio en el lugar, aunque alertan de riesgos ambientales significativos que podrían generar contaminación en áreas circundantes.
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, indicó que aproximadamente la mitad de las reservas de uranio iraní enriquecido al 60 % se encuentran en un complejo de túneles en la planta de Isfahán, un nivel cercano al necesario para la fabricación de armas nucleares.
Antes de los ataques de 2025 contra sus instalaciones, Irán disponía de unos 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, cantidad que podría permitir la producción de cerca de diez armas nucleares si se elevara al 90 %, además de otros 200 kilogramos enriquecidos al 20 %.
Aunque Teherán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos, el aumento de los niveles de enriquecimiento y la sofisticación de sus instalaciones han incrementado la preocupación internacional.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el pasado 8 de marzo que todas las opciones siguen abiertas para abordar el programa nuclear iraní, incluido el posible despliegue de fuerzas especiales.
r.sh