Capitales, 17 mar (SANA) La escalada militar entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro, ha convertido el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores marítimos del mundo, en un foco de alta tensión, provocando un cierre casi total del paso y fuertes perturbaciones en los mercados energéticos globales.
En condiciones normales, por este estrecho transita alrededor del 20 por ciento del comercio mundial de petróleo y cerca del 30 por ciento de los suministros de fertilizantes. Sin embargo, la crisis lo ha transformado en un escenario de confrontación directa con un impacto sin precedentes en los sectores energético y del transporte marítimo.
Fuerte aumento de las primas de seguro
Las primas de seguro contra riesgos de guerra para los buques que cruzan la zona han aumentado significativamente desde el inicio del conflicto. Según el director del Instituto de Exportación y Comercio Internacional, Marco Forgione, el área ha pasado de ser “sensible” a “hostil”, lo que condiciona la viabilidad de las rutas y la cobertura aseguradora.
El coste del seguro ha subido entre un 200 por ciento y un 300 por ciento. Antes de la escalada, las primas oscilaban entre el 0,02 por ciento y el 0,05 por ciento del valor del buque; actualmente se sitúan entre el 0,5 por ciento y el 1por ciento, o incluso más.
Este incremento repercute directamente en los costes del transporte marítimo y, en consecuencia, en los precios globales del combustible y de las mercancías, en un contexto ya marcado por presiones inflacionarias.
Entre riesgos y compromisos comerciales
Las grandes navieras se enfrentan a una disyuntiva compleja entre cumplir sus contratos y gestionar los crecientes riesgos de seguridad. Compañías como Maersk, MSC, CMA CGM y Hapag-Lloyd han suspendido sus rutas a través del Golfo, mientras que otras han optado por desviar sus trayectos, lo que implica viajes más largos y mayores costes operativos.
Reevaluación de riesgos y operaciones
Christopher Long, director de inteligencia y gestión de riesgos del grupo Neptune, señala que las empresas están incorporando los riesgos geopolíticos de forma directa en su planificación. Esto incluye el seguimiento continuo de amenazas, la revisión de rutas, el refuerzo de la preparación de las tripulaciones y la mejora de los protocolos de comunicación y emergencia.
Pese a los intentos de redirigir los buques, las alternativas siguen siendo limitadas debido a la compleja geografía de la región. Forgione subraya que diversificar las cadenas de suministro y aumentar la transparencia permite detectar vulnerabilidades y adaptarse mejor a las crisis, aunque no sustituye la importancia estratégica del estrecho de Ormuz.
Protección naval internacional limitada
Tras los ataques o incidentes que han afectado a más de 16 buques desde el inicio del conflicto, Estados Unidos anunció su intención de ofrecer protección naval a petroleros y buques comerciales, e instó a países dependientes del petróleo del Golfo —como China, Japón, Corea del Sur, Francia y Reino Unido— a contribuir con fuerzas navales para asegurar el tránsito.
No obstante, expertos en seguridad advierten que estas medidas solo aportan una “sensación relativa de seguridad” y no eliminan los riesgos.
Según datos de Lloyd’s List Intelligence, solo 77 buques han atravesado el estrecho desde el inicio de la crisis, la mayoría pertenecientes a la denominada “flota en la sombra”, que opera fuera de los sistemas de seguro y seguimiento. Además, cerca de 20 embarcaciones comerciales, entre ellas nueve petroleros, han sufrido ataques o incidentes
Analistas del comercio internacional consideran que la persistencia de las tensiones en el estrecho de Ormuz, junto con el aumento de aranceles a nivel global, podría desencadenar una nueva ola de incertidumbre económica. Ante este escenario, recomiendan reforzar la seguridad económica y diversificar los socios comerciales para mitigar el impacto de las tensiones geopolíticas.
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