Capitales, 16 mar (SANA) El emplazamiento de Jabal al-Fas, situado cerca de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, en la provincia de Isfahán, en el centro de Irán, volvió a situarse en el centro de la atención internacional en medio de la actual confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por diversos medios, uno de los objetivos centrales del conflicto es neutralizar el programa nuclear iraní.
Medios de comunicación estadounidenses e israelíes describen el sitio como un complejo subterráneo de gran tamaño excavado profundamente en roca granítica cerca de Natanz, cuya profundidad podría dificultar su destrucción incluso mediante bombas antibúnker.
Un descubrimiento tardío
Durante años, los nombres más asociados al programa nuclear iraní han sido las instalaciones de Natanz Nuclear Facility, Isfahan Nuclear Technology Center y Fordow Fuel Enrichment Plant.
Sin embargo, tras la operación militar israelí contra Irán el 13 de junio de 2015, que se prolongó durante 12 días y en la que Washington participó mediante ataques contra instalaciones nucleares conocidas, surgieron referencias a otra ubicación hasta entonces poco conocida: la denominada “Montaña del Hacha”.
Según una filtración citada por el diario británico The Telegraph, Irán habría trasladado una parte significativa de su uranio altamente enriquecido desde la instalación de Fordow hacia una ubicación secreta. Diversos expertos consideran que ese lugar podría ser precisamente Jabal al-Fas, situado a unos 145 kilómetros al sur de Fordow y a pocos minutos de Natanz.
En los últimos meses se registró una intensa actividad en la zona. Imágenes satelitales muestran vertido de hormigón nuevo y acumulación de rocas en las entradas de los túneles, medidas que, según analistas, podrían buscar reforzar las estructuras frente a posibles ataques aéreos.
A pesar de estas informaciones, la función exacta del complejo continúa siendo objeto de especulación. En un inicio se consideró que podría albergar centrifugadoras, aunque la magnitud de la excavación y la complejidad de las obras sugieren que el proyecto podría tener un alcance mayor.
Fortificación natural y capacidad para resistir los ataques aéreos más intensos
A diferencia de otras instalaciones nucleares iraníes, Jabal al-Fas fue excavado en las profundidades de una montaña de granito.
Expertos estiman que el complejo se encuentra a una profundidad de entre 80 y 100 metros bajo la roca, lo que dificultaría su destrucción incluso mediante bombas antibúnker de gran potencia como la GBU-57 Massive Ordnance Penetrator, una de las más potentes del arsenal estadounidense.
Filtraciones sobre el sitio indican además que el complejo tendría al menos cuatro entradas, dos en el lado este y dos en el oeste. En comparación, la instalación de Fordow, construida a una profundidad de entre 60 y 90 metros, cuenta con solo dos accesos.
Según especialistas, esa configuración podría ofrecer mayores ventajas defensivas y operativas frente a ataques externos.
Las especulaciones sobre el sitio aumentaron tras una respuesta considerada ambigua por parte de Teherán ante preguntas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
De acuerdo con declaraciones del director general del organismo, Rafael Grossi, el OIEA solicitó explicaciones a Irán en abril del año pasado acerca de las actividades desarrolladas en la zona.
Según el funcionario, la agencia preguntó a las autoridades iraníes qué ocurría exactamente en ese emplazamiento, dado que se encuentra en una región donde se desarrollan varias actividades relacionadas con el programa nuclear. La respuesta de Teherán fue que el asunto “no les incumbe”.
A pesar de las reiteradas solicitudes del OIEA para que inspectores visiten el sitio Jabal Al-Fas, Irán ha rechazado autorizar ese acceso, al igual que ocurrió con otras instalaciones nucleares.
Diversos funcionarios israelíes y estadounidenses sostienen que uno de los objetivos de la actual guerra iniciada el 28 de febrero es impedir que Irán desarrolle o mantenga capacidades de enriquecimiento nuclear.
Según analistas de seguridad, en ese contexto el complejo de Jabal al-Fas podría convertirse en un objetivo estratégico clave junto con otros emplazamientos nucleares y de misiles del país.
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