Capitales, 16 mar (SANA) Diecisiete días después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la región ha pasado de una simple escalada de tensiones a una fase de redefinición del equilibrio de poder.
El intercambio de ataques se intensifica y los frentes se multiplican, mientras que el estrecho de Ormuz y la isla iraní de Kharg han emergido como campos de pruebas para la capacidad de las partes en conflicto de controlar las palancas del comercio y la energía globales.
En las últimas horas se han recrudecido los ataques aéreos y con misiles entre Israel e Irán, y Washington ha anunciado que trabaja para formar una coalición internacional destinada a garantizar la seguridad del estrecho. Todo ello se produce en un contexto de escalada de ataques con drones y misiles contra bases e intereses estadounidenses en la región.
La escalada también ha provocado un repunte de los precios del petróleo, que han superado los 106 dólares por barril de Brent. Organismos internacionales advierten que el cierre o la interrupción sostenida de la navegación en Ormuz podría desencadenar una crisis energética mundial.
Las estimaciones apuntan a una guerra de desgaste prolongada, dada la magnitud de los enfrentamientos en múltiples frentes y la persistencia de las operaciones militares.
Ataques y efectos en el terreno
En términos operativos, Israel ha reportado más de 200 ataques aéreos en las últimas 24 horas contra objetivos en el oeste y centro de Irán, incluyendo instalaciones militares e infraestructura vinculada con misiles y defensa aérea.
HRANA, la agencia iraní de derechos humanos con sede en Estados Unidos, eleva el balance de muertos en Irán a 1.122 militares y 1.298 civiles desde el inicio del conflicto, con más de 16 mil heridos. El ejército israelí sostiene que continúa una oleada de ataques a gran escala en Teherán, alentando la idea de un objetivo en infraestructura militar iraní.
Estimaciones militares señalan destrucción de unas 100 baterías de defensa aérea, 120 radares, y alrededor del 70 por ciento de las plataformas de lanzamiento de misiles de Irán. El país persa por su parte, afirma haber lanzado alrededor de 700 misiles y 3.600 drones desde el inicio del conflicto, en represalia por los ataques contra su territorio.
En la región persa se registran muertos y daños en infraestructuras, incluidas 54 mil viviendas con distintos grados de afectación, así como incidentes en zonas cercanas a Arak.
En el Golfo, Arabia Saudita afirma haber interceptado 64 drones en las últimas horas, y los Emiratos Árabes Unidos reportan neutralización de una amenaza de misiles, con interrupciones temporales en vuelos desde y hacia Dubái.
En Abu Dabi, las autoridades informaron de la muerte de una persona tras el impacto de un misil contra un vehículo civil. Kuwait reporta la neutralización de dos drones por la Guardia Nacional.
Más allá de la respuesta militar, la región también vive una escalada en Libano, Irak e otros frentes, con ataques aéreos israelíes en Beirut y su periferia y operaciones de respuesta de la milicia de Hezbolá.
Ormuz y Kharg: el eje estratégico
El estrecho de Ormuz, paso obligado para cerca del 20 por ciento del comercio mundial de petróleo, ha quedado prácticamente inmovilizado por temores de ataques navales y minas. La Agencia Británica de Seguridad Marítima informó ataques a 20 buques desde el inicio del conflicto.
Especialistas señalan que reanudar la navegación por Ormuz podría tardar semanas, dada la magnitud de los riesgos. En este contexto, la isla Kharg —centro petrolero de Irán— gana relevancia estratégica, con un eventual peso mayor en las exportaciones nacionales y en la dinámica de la región.
Perspectivas y señales internacionales
Las autoridades estadounidenses buscan coaliciones para asegurar la zona, mientras que China, Japón, Francia y otros socios evalúan sus opciones ante la posibilidad de un conflicto prolongado. En Europa, la Unión Europea analiza medidas para contener el impacto de la crisis energética, incluyendo ayudas y mecanismos de mercado.
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