Teherán, 3 mar (SANA) Los ataques estadounidenses-israelíes contra Irán continuaron por cuarto día consecutivo y elevaron a 787 el número de fallecidos desde el inicio de la ofensiva el pasado sábado.
Las acciones militares alcanzaron varias ciudades del centro, sur y oeste del país, así como bases y emplazamientos del ejército y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, provocando nuevas víctimas y cuantiosos daños materiales.
Medios locales reportaron que diez misiles israelíes impactaron en las regiones de Pardis y Damavand, al este de Teherán. También se registraron ataques en Kermanshah, en el oeste, y Dezful, en el sur.
Asimismo, se escucharon fuertes explosiones en la provincia central de Isfahán y en las ciudades de Shiraz (sur) y Kangavar (oeste).
Anteriormente, el ejército israelí anunció la destrucción de la sede de la emisora estatal en Teherán, al alegar que fuerzas iraníes utilizaban el edificio para operaciones militares bajo cobertura civil y dirección de la Guardia Revolucionaria.
En el oeste del país, cinco personas murieron y otras 25 resultaron heridas tras un bombardeo contra la ciudad de Hamadán. El ejército iraní informó además la muerte de al menos 18 soldados en la provincia norteña de Mazandarán y de 13 en un ataque contra una base militar en la provincia sureña de Kermán.
Otros cinco miembros de la Guardia Revolucionaria fallecieron en acciones contra las ciudades de Dayyer y Jam, en la provincia de Bushehr.
Las autoridades afirmaron que los bombardeos afectaron a 131 ciudades y ocasionaron una destrucción generalizada de infraestructuras civiles y militares.
En el plano político, el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Wittkopf, declaró que Washington estaba dispuesto durante la última ronda de negociaciones con Teherán a alcanzar un “acuerdo justo”, pero sostuvo que “ha quedado claro que lograr dicho acuerdo ya no es posible”.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní negó haber recibido o rechazado propuestas en las recientes conversaciones celebradas en Ginebra y calificó tales afirmaciones como un pretexto para justificar la guerra.
La cancillería añadió que la actual situación regional responde a la inacción de la comunidad internacional ante los crímenes atribuidos a Israel en los últimos dos años.
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