Damasco, 5 feb (SANA) El Monitor Euromediterráneo de Derechos Humanos denunció que las fumigaciones con sustancias químicas llevadas a cabo por las fuerzas de ocupación israelíes sobre amplias zonas agrícolas en la zona rural de Quneitra, en el sur de Siria, y en áreas del sur del Líbano, representan un grave ataque contra bienes civiles y constituyen un crimen de guerra con consecuencias a largo plazo para la seguridad alimentaria y ambiental de ambos países.
En un comunicado, el organismo afirmó que la suspensión temporal de las operaciones de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL), tras recibir instrucciones de permanecer en refugios, permitió a la aviación israelí realizar extensas fumigaciones en las cercanías de Aita al-Shaab y otras zonas del sur libanés, lo que provocó la destrucción de cultivos y la contaminación del suelo y de los recursos hídricos.
El Monitor advirtió que los efectos de estas acciones podrían extenderse durante años, afectando a la salud humana, al medio ambiente y a todo el ciclo de producción agrícola. Asimismo, informó que aviones israelíes realizaron operaciones similares los días 26 y 27 de enero sobre tierras agrícolas en la zona rural de Quneitra, causando daños generalizados a cultivos básicos y amenazando directamente los medios de subsistencia de los agricultores.
Según la organización, estos ataques forman parte de un patrón reiterado de agresiones contra la infraestructura agrícola siria, con el objetivo de debilitar la resiliencia de las comunidades locales y socavar la estabilidad económica y alimentaria en las zonas fronterizas. Añadió que en años recientes se registraron también incendios provocados y el uso de municiones incendiarias contra tierras agrícolas.
El Monitor subrayó que atacar deliberadamente tierras agrícolas constituye una violación manifiesta de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios fundamentales del derecho internacional humanitario. Indicó además que las autoridades libanesas comenzaron a recolectar muestras de las zonas afectadas para someterlas a análisis de laboratorio, ante la sospecha del uso de sustancias prohibidas internacionalmente o altamente tóxicas.
La organización alertó que la continuación de estas agresiones en Siria y el Líbano expone a sus responsables a la rendición de cuentas penal internacional, al recordar que el Estatuto de Roma tipifica como crímenes de guerra los ataques deliberados contra bienes civiles y la destrucción de propiedades sin necesidad militar.
En días recientes, aviones de guerra israelíes volvieron a rociar tierras agrícolas en el sur de Quneitra con sustancias desconocidas. Durante una sesión del Consejo de Seguridad la semana pasada, el Representante Permanente de Siria ante las Naciones Unidas, embajador Ibrahim Alabi, reafirmó que Siria no renunciará a sus derechos ni a la recuperación de sus tierras, y continuará adoptando las medidas necesarias para evaluar los daños causados por la ocupación israelí.
Por su parte, el presidente del Líbano, Joseph Aoun, condenó enérgicamente la fumigación de pesticidas tóxicos por parte de la aviación israelí sobre tierras y huertos en varias aldeas del sur libanés, al calificarla como una flagrante violación de la soberanía libanesa y un delito ambiental y sanitario contra la población civil.
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