Teherán, 29 ene (SANA) El número de víctimas mortales de las protestas en curso en Irán desde hace cerca de un mes ha ascendido al menos a 6.373 personas, según las últimas cifras de la agencia iraní independiente de derechos humanos HRANA.
Estas cifras se dan en un contexto marcado por crecientes iniciativas europeas para incluir a la Guardia Revolucionaria iraní en las listas de organizaciones terroristas.
“El total de fallecidos incluye a 5.993 manifestantes, 113 menores, además de 214 miembros de las fuerzas gubernamentales y 53 civiles”, reveló la Agencia en su informe.
Decenas de miles de detenidos y heridos
HRANA señaló que el número de detenidos alcanza las 42.486 personas, mientras que los heridos de gravedad suman 11.018. Asimismo, documentó 270 casos de confesiones forzadas difundidas por los medios de comunicación, la citación de 11.027 personas a organismos de seguridad y el registro de 658 incidentes relacionados con las protestas en 202 ciudades de 31 provincias.
Fuertes restricciones a las comunicaciones
La agencia indicó que continúan las restricciones de seguridad sobre las comunicaciones, tras casi tres semanas de cortes o interrupciones generalizadas de internet. Los informes de campo apuntan a una recuperación parcial y muy limitada de la conexión internacional para algunos usuarios.
El informe destacó que la interrupción de las comunicaciones ha provocado importantes pérdidas a los negocios digitales, que sufren una caída de las ventas y la paralización de los pagos y la distribución, especialmente las empresas que dependen de las redes sociales y de las plataformas de pago electrónico.
Escalada de las posturas internacionales
En paralelo al deterioro de la situación de seguridad, Francia anunció su apoyo a la designación de la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista, mientras que el presidente del Parlamento Europeo calificó esta medida como un “deber histórico”, en medio de información sobre un amplio consenso europeo en esta dirección.
Desde el 28 de diciembre pasado, Irán vive una ola de protestas que comenzó con una huelga de comerciantes del Gran Bazar de Teherán, en rechazo al rápido colapso del valor del rial y al empeoramiento de la situación económica, antes de extenderse a todas las provincias y transformarse en un amplio movimiento de protesta que exige justicia social y libertad.
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