Jerusalén Ocupada, 27 ene (SANA) Las fuerzas de ocupación israelíes continúan aplicando una política sistemática de restricción a la entrada de alimentos, medicamentos y combustible en la Franja de Gaza, como parte de su guerra continua contra el pueblo palestino.
Estas medidas han convertido las necesidades humanitarias básicas en un instrumento de presión que se cobra la vida de niños, ancianos y enfermos, en un contexto de condiciones de vida y sanitarias extremadamente precarias.
Cifras engañosas y una amplia brecha entre los acuerdos y la realidad
A pesar de la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego el 10 de octubre de 2015, la ayuda humanitaria sigue siendo el indicador más evidente del sufrimiento persistente en la Franja. Esto se debe a las severas restricciones impuestas por la ocupación israelí a los convoyes de asistencia.
Informes palestinos revelan una profunda brecha entre las cifras anunciadas y la situación real sobre el terreno. Desde la implementación del acuerdo, el número de camiones que han logrado ingresar a Gaza no ha superado el 43,7 % del total acordado, con un promedio diario de aproximadamente 262 camiones, frente a los 600 estipulados.
Esta brecha no se limita a los suministros alimentarios y médicos, sino que se extiende también al combustible, cuyas cantidades entregadas no superan el 13,9 % de lo acordado. Esta escasez ha provocado una paralización casi total de sectores vitales, especialmente hospitales, así como instalaciones de agua y saneamiento.
Un ataque deliberado contra la salud y la vida
La gravedad de la situación se ve agravada por el estricto control sobre el tipo de materiales autorizados para ingresar a la Franja. El director general del Ministerio de Salud palestino, Munir al-Barsh, afirmó que la ocupación permite deliberadamente la entrada de bienes inútiles, inundando el mercado con ellos, mientras impide el acceso de medicamentos y alimentos esenciales.
Esta política se aplica en un momento crítico, marcado por la propagación de enfermedades graves y variantes virales sin precedentes. Al-Barsh advirtió sobre el agotamiento de las reservas médicas, el agravamiento de la desnutrición, el aumento de los casos de anemia y los nacimientos prematuros, describiendo esta situación como una “muerte lenta” que atenta directamente contra la vida.
Cruce de Rafah: apertura limitada y control estricto
Respecto al cruce fronterizo de Rafah con Egipto, principal vía de entrada de ayuda humanitaria, medios de comunicación informan que la ocupación tiene la intención de permitir solo una apertura limitada, restringiendo el movimiento de personas bajo un estricto mecanismo de control.
Este mecanismo incluye vigilancia remota, coordinación con una misión europea de observación y la presencia militar permanente, lo que permitiría una intervención inmediata. Asimismo, se han reportado desacuerdos entre la ocupación y Egipto sobre la gestión del cruce, debido a la insistencia israelí en mantener el control de seguridad, directo o indirecto, sobre el tránsito.
Agresión continua y violaciones del alto el fuego
En paralelo al bloqueo humanitario, la ocupación continúa cometiendo violaciones militares diarias desde la entrada en vigor del alto el fuego. Estas acciones han causado la muerte de 496 palestinos, entre ellos numerosos niños, mujeres y ancianos, además de más de 1.300 heridos en zonas que deberían estar protegidas por el acuerdo.
Las violaciones también han afectado infraestructuras civiles y al sector sanitario, junto con el cierre reiterado de los pasos fronterizos, sin que se haya registrado ningún avance tangible para aliviar la crisis humanitaria.
ed/fm