Damasco, 25 ene (SANA) El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el pasado 16 de enero la creación de la Junta de Paz de Gaza, una iniciativa incluida en la segunda fase de su plan de 20 puntos destinado a poner fin a la guerra y avanzar en la reconstrucción de la Franja de Gaza.
El anuncio coincidió con el lanzamiento oficial de esta segunda fase por parte del Enviado Presidencial Especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Wittkopf, que contempla, entre otras medidas, el establecimiento de una administración palestina de transición de carácter tecnocrático en Gaza.
Antecedentes de la Junta
La formación de la Junta se produjo tras la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego en Gaza el 10 de octubre. Posteriormente, se celebró una cumbre internacional de paz en Sharm el-Sheikh, con la participación de más de 31 países y organizaciones internacionales.
La primera fase del acuerdo incluyó la liberación de 20 rehénes israelíes y la entrega gradual de 28 cadáveres, a cambio de la excarcelación, por parte de las autoridades israelíes, de 250 presos palestinos condenados a cadena perpetua y otros 1.718 detenidos procedentes de la Franja de Gaza.
Adhesión de países árabes e islámicos
El 21 de este mes, los ministerios de Asuntos Exteriores de ocho países árabes e islámicos anunciaron, mediante una declaración conjunta emitida en Riad, su aceptación de la invitación estadounidense para integrarse en el Consejo. Los países son Arabia Saudita, Turkiye, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
Los ministros reafirmaron su respaldo al Consejo como órgano de transición dentro del plan integral de alto el fuego, de conformidad con la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Indicaron asimismo que los procedimientos de adhesión se completarán conforme a los marcos jurídicos nacionales de cada Estado.
Firma de la carta fundacional
El 22 de enero, el presidente Trump firmó la carta fundacional del Consejo en Davos, Suiza, en presencia de representantes de 21 de los 35 países que han manifestado su intención de unirse. Trump subrayó que garantizar el alto el fuego y asegurar el flujo de ayuda humanitaria constituyen prioridades absolutas en esta etapa.
La portavoz de la Casa Blanca, Caroline Leavitt, anunció posteriormente que el Consejo ha adquirido estatus de organización internacional oficial. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló que el Consejo podría servir como modelo para la resolución de otros conflictos si logra resultados positivos en Gaza.
Reacciones internacionales
Las reacciones internacionales han sido dispares. Hungría confirmó su plena aceptación como miembro, mientras que Italia expresó una disposición condicionada y Canadá otorgó una aprobación preliminar. Alemania indicó que estudia formas de contribuir sin considerar al Consejo como un sustituto del papel de las Naciones Unidas.
En contraste, Francia rechazó unirse al Consejo al considerar que su carta fundacional es incompatible con las resoluciones de la ONU, posición que también adoptaron Noruega y Suecia. Rusia y China no han tomado aún una decisión definitiva. El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, anunció que la participación de su país se limitará al Ministerio de Asuntos Exteriores, en medio del debate sobre las competencias y el alcance del Consejo.
Contexto humanitario
La iniciativa se produce en un contexto de grave crisis humanitaria. La guerra en la Franja de Gaza, iniciada en octubre de 2013, ha causado más de 71.000 muertos y 171.000 heridos palestinos, la mayoría mujeres y niños. Cerca del 90 % de la infraestructura civil ha sido destruida, y Naciones Unidas estima que el coste de la reconstrucción asciende a unos 70.000 millones de dólares.
Retos y perspectivas
Según el borrador de la carta fundacional, el presidente Trump asumirá la presidencia inicial del Consejo. Los Estados miembros ejercerán mandatos de tres años y se otorgará membresía permanente a los países que aporten al menos 1.000 millones de dólares para respaldar las actividades del organismo.
Observadores consideran que el éxito del Consejo dependerá del compromiso efectivo de los Estados miembros y de su capacidad para afrontar los desafíos humanitarios, políticos y de seguridad en Gaza, lo que plantea interrogantes sobre su papel real y su impacto futuro en el conflicto y en los esfuerzos de reconstrucción.
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