Damasco, 21 ene (SANA) Las autoridades israelíes demolieron edificios pertenecientes al Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en Jerusalén ocupada, en una flagrante violación del derecho internacional humanitario y de los Convenios de Ginebra.
Según fuentes locales y de la propia agencia, fuerzas israelíes irrumpieron en el complejo de la UNRWA situado en el barrio de Sheikh Jarrah tras acordonar la zona, procediendo a la demolición de varias estructuras y a la retirada de la bandera de Naciones Unidas del recinto, que goza de inmunidad internacional.
Escalada de medidas contra la UNRWA
La demolición se produce en un contexto de crecientes restricciones impuestas por Israel a la UNRWA. En octubre de 2024, el Parlamento israelí (Knesset) aprobó una ley que prohíbe a la agencia operar en territorio israelí y limita los contactos oficiales con sus funcionarios. Estas medidas fueron reforzadas recientemente con nuevas disposiciones que incluyen la suspensión del suministro de servicios básicos, como electricidad y agua, a las instalaciones de la agencia.
Reacciones árabes e internacionales
La Liga de los Estados Árabes denunció que las acciones israelíes forman parte de un plan destinado a desmantelar la UNRWA y poner fin a su labor en los territorios palestinos ocupados, con el fin de a cerrar definitivamente la cuestión de los refugiados palestinos y su derecho al retorno y a una compensación.
En un comunicado, la organización advirtió de que el silencio de la comunidad internacional ha contribuido a que el Gobierno israelí avance en este plan, enmarcado en una política de presión y desplazamiento forzado contra la población palestina.
El presidente del Parlamento Árabe, Mohammed Al-Yamahi, condenó la demolición de la sede de la UNRWA en Sheikh Jarrah y la calificó como una violación grave de la Convención sobre los Privilegios e Inmunidades de las Naciones Unidas y de las resoluciones internacionales pertinentes.
Por su parte, Arabia Saudí reiteró su rechazo a las violaciones israelíes del derecho internacional y humanitario, y subrayó la responsabilidad de la comunidad internacional de adoptar medidas para frenar estas prácticas y garantizar la protección de las organizaciones humanitarias.
En el mismo contexto, el Ministerio de Asuntos Exteriores palestino informó que la demolición constituye una vulneración de las obligaciones de Israel como potencia ocupante en virtud del Cuarto Convenio de Ginebra y de la Convención sobre los Privilegios e Inmunidades de la ONU de 1946.
Posición de la Unrwa y de Naciones Unidas
La Unrwa confirmó que la demolición de su sede en Sheikh Jarrah representa un desafío deliberado y sin precedentes al derecho internacional y un ataque directo contra una agencia de Naciones Unidas.
El director de Operaciones de la Unrwa en Cisjordania, Roland Friedrich, señaló que el complejo sigue siendo propiedad de la ONU y está protegido por el derecho internacional.
La agencia advirtió además de que estas acciones podrían sentar un precedente peligroso y repetirse contra otras organizaciones internacionales o misiones diplomáticas, tanto en el territorio palestino ocupado como en otros escenarios de conflicto.
Asimismo, las Naciones Unidas alertó de que los ataques sistemáticos contra sus instalaciones afectan gravemente a su capacidad para desarrollar labores humanitarias, mientras que organizaciones internacionales de derechos humanos reclamaron investigaciones independientes y la rendición de cuentas de los responsables.
Planes de asentamiento y consecuencias humanitarias
Organizaciones de derechos humanos rechazan los argumentos legales esgrimidos por las autoridades israelíes para justificar las demoliciones, al considerarlos un encubrimiento de políticas de desplazamiento forzado y castigo colectivo.
El diario israelí Haaretz informó, citando fuentes no identificadas, de la existencia de planes para construir unas 1.400 viviendas de colonos en el área que ocupaba la sede de la Unrwa en Sheikh Jarrah, así como de la posible evacuación de otra instalación de la agencia en el barrio de Kafr Aqab, al norte de Jerusalén.
Datos publicados por la Unrwa a finales de 2025 revelaron que los ataques reiterados contra sus instalaciones han privado de educación a miles de estudiantes y han agravado la situación humanitaria en zonas ya sometidas a un severo asedio y a una escasez crónica de servicios básicos, con consecuencias sociales y psicológicas a largo plazo.
Observadores internacionales consideraron que la demolición de edificios de la Unrwa no constituye un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia contra la presencia palestina y las instituciones humanitarias, lo que exige una respuesta internacional efectiva para proteger las instalaciones de la ONU y conservar los derechos de los refugiados palestinos conforme a las resoluciones internacionales.
ws/fm