Capitales, 20 ene (SANA) Las relaciones entre Estados Unidos y Europa atraviesan una nueva fase de deterioro, en medio de profundas divergencias sobre varios asuntos sensibles, entre ellos la situación en Gaza, la propuesta del denominado Consejo de Paz y la creciente controversia en torno a Groenlandia, además de la amenaza mutua de imponer elevados aranceles comerciales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el lunes su intención de imponer aranceles del 200 % a diversos productos franceses, tras la negativa del presidente francés, Emmanuel Macron, a sumarse a la iniciativa del “Consejo de Paz” impulsada por Washington.
Francia, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, declaró que no tiene intención, por el momento, de aceptar la invitación para unirse a dicho consejo, al considerar que esta iniciativa “plantea cuestiones fundamentales, en particular en lo relativo al respeto de los principios y la estructura de las Naciones Unidas, que no pueden ponerse en duda bajo ninguna circunstancia”.
Groenlandia: Un Nuevo Punto de Controversia
En relación con Groenlandia, el presidente estadounidense afirmó haber mantenido una conversación telefónica “muy positiva” con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sobre la isla, y señaló que se acordó celebrar reuniones con diversas partes al margen del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Trump reiteró su postura afirmando: «Como he dejado muy claro a todos, Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos y para la seguridad mundial. No hay vuelta atrás en su adquisición, y todos están de acuerdo en ello», añadiendo que «Dinamarca no puede proteger la isla».
Asimismo, renovó su amenaza de imponer aranceles de hasta el 25 % a ocho países europeos que se oponen a sus esfuerzos por anexar Groenlandia, entre ellos Alemania, Francia, el Reino Unido y Dinamarca, lo que incrementó aún más la tensión en las relaciones transatlánticas.
Una postura europea unificada: No a la presión
Tras reunirse con una delegación bipartidista del Congreso estadounidense en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, instó a un respeto claro e inequívoco de la soberanía de Groenlandia y Dinamarca, subrayando que esta cuestión es de extrema importancia para el futuro de las relaciones entre Europa y Estados Unidos.
Von der Leyen advirtió además que los aranceles unilaterales van en contra de los intereses comunes, y recalcó que el comercio y la inversión transatlánticos constituyen un pilar esencial para las economías europea y estadounidense.
Por su parte, el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, afirmó que Europa no cederá ante el chantaje y señaló que la Unión Europea se prepara para adoptar un paquete de contramedidas frente a los aranceles estadounidenses. Dichas medidas podrían incluir la congelación de partes del acuerdo de unión aduanera con Estados Unidos, la imposición de aranceles a determinados productos estadounidenses que debían quedar exentos a principios de febrero, así como la activación del mecanismo anticoercitivo europeo, destinado a limitar importaciones o restringir el acceso al mercado y a la inversión.
El ministro de Economía francés, Roland Lescure, calificó las amenazas de Trump como “chantaje entre aliados y amigos” y las consideró “inaceptables”, anunciando que una próxima reunión ministerial del G7 abordará específicamente la crisis relacionada con Groenlandia.
En el mismo contexto, el primer ministro británico, Keir Starmer, declaró que una guerra comercial con Estados Unidos “no beneficiaría a nadie”, criticando el uso de aranceles “como un arma contra los aliados” y calificándolo de “completamente erróneo”.
Starmer subrayó que el futuro de Groenlandia debe ser decidido por sus propios habitantes y por Dinamarca, y destacó la necesidad de preservar un delicado equilibrio en las relaciones del Reino Unido tanto con Europa como con Estados Unidos.
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