Teherán, 19 ene (SANA) Las protestas en Irán entraron hoy en su vigésimo tercer día consecutivo, en un contexto marcado por la represión de las fuerzas de seguridad y un apagón casi total de internet y las telecomunicaciones en amplias zonas del país, según informó la agencia independiente iraní de derechos humanos HRANA.
De acuerdo con esa fuente, con sede en Estados Unidos, la cifra de fallecidos se elevó a tres mil 919, incluidos tres mil 741 manifestantes y 178 miembros de las fuerzas de seguridad.
Además, se registraron dos mil 109 heridos y 24 mil 669 personas detenidas, así como 624 concentraciones de protesta en las 31 provincias iraníes.
HRANA precisó que investiga informes preliminares que apuntan a otras ocho mil 949 muertes adicionales, las cuales aún no han podido ser verificadas debido a las severas interrupciones en las comunicaciones.
Apagón informativo
La organización señaló que la debilidad e inestabilidad de las redes de internet en los últimos días, junto con cortes totales en numerosas regiones, han obstaculizado gravemente el flujo de información. La restauración parcial del servicio en algunas zonas solo ha permitido la difusión tardía de imágenes y reportes sobre los acontecimientos.
Según el informe, estas restricciones dificultan la labor de los medios de comunicación y de las organizaciones de derechos humanos para documentar las denuncias de abusos y violaciones en el terreno.
Reacciones internacionales
En el plano internacional, se intensificaron las reacciones frente a la gestión de las protestas por parte de las autoridades iraníes.
Varios países occidentales anunciaron su intención de adoptar nuevas medidas políticas y económicas, incluida la ampliación de sanciones y la reducción de relaciones diplomáticas. Algunos Estados europeos cerraron sus embajadas o retiraron personal diplomático de Teherán y emitieron advertencias de viaje a sus ciudadanos.
En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, incluida la militar, aunque señaló que su administración sigue de cerca la evolución de la situación.
Origen de las protestas
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre con una huelga de comerciantes en el Gran Bazar de Teherán, en rechazo a la fuerte depreciación del rial y al agravamiento de la crisis económica. Posteriormente se extendieron a otras provincias y derivaron en un movimiento de protesta de alcance nacional.
El líder supremo iraní, Ali Jamenei, atribuyó las protestas a la injerencia de potencias extranjeras, mientras que el presidente Masoud Pezeshkian reconoció que reflejan un descontento social generalizado y admitió la responsabilidad gubernamental en el deterioro de la situación económica.
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