Capitales, 10 ene (SANA) Mientras la atención internacional se concentra en múltiples crisis de magnitud global, en particular tras la operación militar estadounidense en Venezuela que derivó en la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa y su traslado a Estados Unidos para ser juzgados, el mandatario norteamericano Donald Trump volvió a provocar polémica con declaraciones sobre Groenlandia y otros territorios estratégicos.
En recientes pronunciamientos, Trump reiteró su intención de alcanzar un acuerdo con Dinamarca para tomar Groenlandia y subrayó que Washington logrará ese objetivo “por las buenas o por las malas”, pese a las reiteradas afirmaciones de Copenhague de que el territorio ártico no está en venta.
“Me gusta Dinamarca, y debo decir que han sido muy amables conmigo”, declaró Trump ante periodistas en la Casa Blanca. Sin embargo, añadió que “el hecho de que llegaran allí en barco hace 500 años no significa que sean dueños del territorio”. Acto seguido, sostuvo: “Preferiría llegar a un acuerdo de manera amistosa, pero si no es así, lo haremos de otra forma”.
El presidente estadounidense justificó su postura alegando razones de seguridad nacional, al afirmar que Estados Unidos necesita controlar Groenlandia para impedir una eventual presencia de China o Rusia. “No podemos permitir que Rusia o China ocupen Groenlandia. Eso es lo que harán si no actuamos”, aseguró.
Desde la Casa Blanca no se descartó la opción militar para asumir el control de la isla, al señalar que Trump está “considerando” su compra, sin precisar la modalidad que podría adoptar dicho acuerdo.
¿Qué es Groenlandia y por qué resulta estratégica?
Groenlandia es la isla más grande del mundo y se ubica en el denominado Frente Groenlandia-Islandia-Reino Unido, también conocido como el Pasaje GIUK, un estrecho marítimo clave que conecta el océano Ártico con el Atlántico. Con una población cercana a los 57 mil habitantes, se sitúa además en las proximidades de nuevas rutas marítimas polares, cuyo desarrollo se ve favorecido por el acelerado deshielo, lo que podría reducir de manera significativa los tiempos de navegación entre Asia y Europa.
A su relevancia geopolítica se suman vastos recursos naturales aún sin explotar, que incluyen reservas de petróleo y gas, así como importantes depósitos minerales. Groenlandia alberga cerca de una quinta parte de los minerales de tierras raras del planeta y alrededor de 1,5 millones de toneladas de neodimio, disprosio y terbio, materiales esenciales para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y turbinas eólicas, además de uranio.
Estados Unidos mantiene presencia militar en la isla mediante la Base Espacial de Pituffik —antes Base Aérea Thule—, establecida en 1951 en el noroeste del territorio, en virtud del Tratado de Defensa de Groenlandia firmado con Dinamarca. Actualmente, se estima que unos 150 efectivos estadounidenses permanecen de forma permanente en la instalación, muy por debajo de los cerca de seis mil desplegados durante la Guerra Fría.
Rechazo danés y local
Las afirmaciones de Trump contrastan con el sentir de la población local. Encuestas de opinión reflejan un firme rechazo de los groenlandeses a cualquier control estadounidense, al tiempo que una amplia mayoría respalda la aspiración de independencia respecto de Dinamarca.
Los partidos políticos de Groenlandia reafirmaron su unidad en un comunicado conjunto en el que rechazaron los intentos del presidente estadounidense de controlar la isla. “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”, señalaron, al subrayar que “el futuro de Groenlandia debe ser decidido por su pueblo”.
Desde Copenhague, el Gobierno danés advirtió que un eventual control estadounidense de Groenlandia supondría el fin de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y reiteró de manera categórica que “la isla no está en venta”.
En una declaración conjunta, los primeros ministros de Dinamarca y Groenlandia alertaron a Estados Unidos contra cualquier intento de apropiación del territorio y enfatizaron la necesidad de respetar su integridad territorial compartida.
La Unión Europea respalda a Dinamarca
La Unión Europea también expresó su apoyo a la postura danesa y a su soberanía, y rechazó las pretensiones estadounidenses de anexar Groenlandia.
Cabe recordar que la isla estuvo bajo administración directa de Dinamarca hasta 1953 y continúa formando parte del Reino de Dinamarca. No obstante, desde 2009 goza de un régimen de autogobierno que le permite gestionar sus asuntos internos y definir sus propias políticas, en un contexto marcado por crecientes tensiones geopolíticas en el Ártico.
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