Londres, 2 ene (SANA) El Monitor Euromediterráneo de Derechos Humanos advirtió hoy de que el plan impulsado por Israel y Estados Unidos para establecer la denominada “Ciudad Verde” en Rafah, al sur de la Franja de Gaza, para alojar a palestinos desplazados, recrea modelos de guetos y supone un desplazamiento forzado prohibido por el derecho internacional.
En un comunicado, la organización sostuvo que la iniciativa forma parte de un proyecto más amplio para reconfigurar la realidad demográfica y territorial de Gaza, mediante la conversión de amplias zonas en áreas militares cerradas bajo control directo del Ejército israelí, lo que podría desembocar en un desplazamiento masivo de la población.
Según el Monitor, el plan, que medios israelíes vinculan a un entendimiento entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, contempla la construcción de viviendas temporales tipo caravanas para concentrar a la población palestina desplazada, mientras las fuerzas israelíes avanzan en el despeje y nivelación de los terrenos destinados a ese fin.
La organización afirmó que esta propuesta no aborda las consecuencias humanitarias de la guerra en Gaza y, por el contrario, busca imponer una nueva realidad basada en el control militar y la reubicación forzada de civiles. En ese sentido, recordó experiencias previas como la denominada “Organización Humanitaria de Gaza”, cuyos centros, según denunció, se convirtieron en escenarios de muertes, detenciones y desapariciones forzadas.
El Monitor explicó que el plan prevé dividir la Franja en zonas “rojas” y “verdes”, separadas por “líneas amarillas” que funcionarían como fronteras militares. Según la ONG, estas líneas ya se han expandido hacia el interior del enclave, dejando alrededor del 60 % de su territorio bajo control militar directo de Israel.
De acuerdo con la misma fuente, el traslado de población desde las zonas designadas como rojas hacia las verdes se realizaría mediante condiciones de vida coercitivas, vinculando el acceso a servicios básicos a la aceptación del desplazamiento tras exhaustivos controles de seguridad, lo que constituye una forma de traslado forzoso.
El comunicado señala que las llamadas ciudades temporales tendrían capacidad para unas 25.000 personas en áreas de aproximadamente un kilómetro cuadrado, rodeadas por muros y puestos de control, lo que las convertiría en espacios superpoblados con severas restricciones a la libertad de movimiento y a la vida cotidiana.
El Monitor Euromediterráneo advirtió además de que este esquema fragmentaría la unidad territorial palestina, separaría Gaza de Cisjordania y sentaría las bases de una autoridad distinta al marco nacional palestino, socavando el derecho a la autodeterminación.
La organización instó a la comunidad internacional, en particular a Naciones Unidas, a rechazar cualquier iniciativa que perpetúe el control israelí sobre Gaza, exigir el levantamiento inmediato del bloqueo terrestre, marítimo y aéreo, y apoyar los mecanismos internacionales de rendición de cuentas para evitar la impunidad.
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