Jerusalén ocupada, 27 dic (SANA) El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) advirtió que la Franja de Gaza comienza el nuevo año en medio de una crisis humanitaria sin precedentes, que afecta a más de dos millones de palestinos como consecuencia de la guerra en curso y sus devastadoras repercusiones.
El asesor de medios de la UNRWA, Adnan Abu Hasna, afirmó en un comunicado de prensa que las autoridades de ocupación israelíes bloquean la entrada de miles de camiones cargados con alimentos, mantas y tiendas de campaña, además de impedir el ingreso de personal internacional y del Comisionado General del organismo. Señaló que estas restricciones agravan severamente la crisis humanitaria y obstaculizan las labores de socorro de la Agencia.
Abu Hasna explicó que UNRWA enfrenta un grave déficit financiero estimado en unos 200 millones de dólares hasta finales de marzo, lo que amenaza su capacidad para pagar los salarios de su personal y mantener sus servicios esenciales en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria y Jordania.
A pesar de estas dificultades, destacó que la Agencia continúa operando en Gaza, donde ha reanudado la educación para cerca de 300 mil estudiantes, incluidos 70 mil que asisten a clases presenciales. Asimismo, se han puesto en funcionamiento nuevas clínicas que atienden diariamente a unos 16 mil pacientes, además de las labores de recolección de residuos, distribución de agua potable y la prestación de aproximadamente 15 millones de consultas médicas y psicológicas desde octubre de 2023.
En Cisjordania, la UNRWA enfrenta desafíos adicionales debido a las continuas operaciones militares israelíes en campos de refugiados como Tulkarem, Nur Shams y Yenín, que han provocado el desplazamiento de más de 30 mil palestinos, así como por las severas restricciones y la interrupción de sus actividades en Jerusalén.
Por su parte, organismos de las Naciones Unidas alertaron que la persistente escasez de suministros médicos y medicamentos en la Franja de Gaza amenaza con desencadenar una catástrofe humanitaria generalizada.
Subrayaron que el uso de medicamentos y tratamientos como instrumento de castigo colectivo constituye una grave violación del derecho internacional humanitario, y reclamaron una intervención urgente para abrir los cruces sin restricciones y garantizar el ingreso de todo el equipo y los insumos médicos necesarios para salvar vidas y aliviar el sufrimiento de la población civil palestina.
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