La guerra israelí de exterminio en la Franja de Gaza, que ha causado miles de víctimas y un colapso humanitario sin precedentes, no solo generó una amplia condena internacional, sino que también expone profundas fracturas internas en Israel, cuyas consecuencias se extienden hoy al ámbito social, económico y científico allí.
Jerusalén ocupada, 23 dic (SANA) La guerra de exterminio lanzada por Israel contra la Franja de Gaza desde octubre de 2023 desencadenó una crisis interna de amplio alcance que hoy se refleja, entre otros fenómenos, en una creciente y sin precedentes fuga de cerebros, con la salida masiva de académicos y profesionales altamente cualificados.
Datos de la Oficina Central de Estadística israelí revelan que más de 30 mil miembros de la élite científica abandonaron el país en los últimos años, una cifra inédita en la historia de Israel y estrechamente vinculada a la prolongación del conflicto, la inestabilidad política interna y las políticas del gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu.
Las estadísticas oficiales indican que, por primera vez, el número de académicos que emigran supera al de los que llegan al país, lo que representa una amenaza estratégica para las universidades, los centros de investigación y el futuro del desarrollo científico israelí. Cerca de una cuarta parte de los doctores israelíes se trasladó a vivir y trabajar en el extranjero en los últimos tres años, con un aumento notable tras el inicio de la guerra en Gaza.
La mayoría de los emigrantes pertenece a generaciones jóvenes y procede de centros urbanos consolidados, en particular Tel Aviv y la región central. Los datos muestran que los doctores en matemáticas encabezan la lista, seguidos por especialistas en informática, genética, microbiología, física y química, además de expertos en ingeniería eléctrica y biología.
Impacto económico y presión interna
El conflicto bélico también golpeó con fuerza a la economía israelí. Según cifras oficiales, la guerra provocó la paralización de sectores productivos, el cierre de unas 60 mil empresas y la salida de decenas de miles de trabajadores, lo que derivó en una contracción económica estimada en 5,7 por ciento.
Este deterioro económico coincidió con las controvertidas reformas judiciales promovidas por el Ejecutivo y con un creciente sentimiento de inseguridad política e institucional dentro de la comunidad académica, factores que erosionaron la confianza en el futuro de la investigación científica y del trabajo universitario en Israel.
Recortes y aislamiento
Diversos informes señalan que las políticas gubernamentales redujeron los presupuestos destinados a educación superior e investigación científica en unos 220 millones de dólares durante los últimos cinco años. A ello se suma la disminución del respaldo internacional, en un contexto marcado por el aumento de las críticas y acusaciones contra Israel por crímenes de guerra en Gaza.
Analistas advierten que esta combinación de guerra, recortes presupuestarios y creciente aislamiento internacional debilita la competitividad científica de las universidades e institutos israelíes y acelera la dependencia de financiación externa.
La guerra israelí de exterminio en la Franja de Gaza, que ha causado miles de víctimas y un colapso humanitario sin precedentes, no solo generó una amplia condena internacional, sino que también expone profundas fracturas internas en Israel, cuyas consecuencias se extienden hoy al ámbito social, económico y científico allí.