Gaza, 22 dic (SANA) Youssef Abu Hatab, un anciano de 65 años, ha enterrado cerca de 18.000 palestinos asesinados durante dos años de bobardeos del ocupante israelí en la Franja de Gaza, convirtiéndose en testigo y custodio del dolor de su pueblo.
Una labor humanitaria en medio del genocidio
En el cementerio de Jan Yunis, Abu Hatab trabaja con un simple pico y sus manos callosas para dar sepultura a los cuerpos que llegan diariamente, muchos de ellos sin identificación ni funeral adecuado. A lo largo de estos dos años, el hombre ha enterrado víctimas de masacres, fosas comunes y hospitales, enfrentando condiciones extremas y la falta de recursos.
Durante la ofensiva israelí, que comenzó el 8 de octubre de 2013 y se extendió por dos años, murieron más de 70.000 palestinos y más de 171.000 resultaron heridos, la mayoría niños y mujeres, mientras la infraestructura civil quedó casi totalmente destruida. Abu Hatab asegura a la agencia Anadolu que la intensidad de la matanza obligó a veces a colocar hasta 15 personas en una sola fosa.
El costo físico y psicológico
Abu Hatab perdió a su hermano e hijo durante los ataques israelíes y sufrió lesiones previas en la Intifada de 1988 y durante la ofensiva actual. A pesar de su dolor, continúa trabajando largas jornadas, cavando manualmente para reparar tumbas y dar dignidad a los cuerpos enterrados. Confiesa que el constante contacto con la muerte le ha provocado trastornos de sueño y profundas cicatrices psicológicas.
Un llamado a la comunidad internacional
El anciano palestino hace un urgente llamado al mundo islámico para actuar ante la crisis en Gaza. Señala la escasez de materiales para construir tumbas y realizar funerales adecuados debido al bloqueo israelí y alerta sobre la difícil situación humanitaria que enfrentan los civiles. “La situación se ha vuelto insoportable”, afirmó, mientras continúa cumpliendo su labor, símbolo de resistencia y memoria frente al genocidio.
fm/ahs