Jerusalén ocupada, 7 dic (SANA) El ejército israelí mantiene una ofensiva sistemática contra el patrimonio cultural palestino en la Franja de Gaza, que va más allá de la violencia contra civiles y busca eliminar la identidad histórica del territorio. En un período de dos años, las fuerzas de ocupación han destruido o dañado más de 300 sitios arqueológicos, en violación directa de la Convención de La Haya de 1954, que prohíbe ataques a bienes culturales.
La Ciudad Vieja de Gaza, conocida por su rica herencia, ha quedado devastada. Entre las pérdidas más significativas destaca el Palacio Mamluk Pasha, demolido por bombardeos y saqueado.
Según la directora del Museo ,Nariman Khalla, las fuerzas israelíes sustrajeron más de 17,000 artefactos valiosos de distintas épocas durante la invasión terrestre.
A su vez, el director general del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Gaza, Zakaria al-Hour, informó que 316 sitios arqueológicos y edificios históricos han sido destruidos total o parcialmente, lo que implica la pérdida de símbolos clave que avalan la autenticidad cultural y religiosa del pueblo palestino.
El minarete de la Gran Mezquita de Omari, la tercera más importante de Palestina, permanece en ruinas tras ser reducido a escombros, mientras que su biblioteca histórica fue completamente destruida.
Entre las otras pérdidas se encuentran “el Hammam al-Samra”, último baño público otomano en Gaza, ha desaparecido, y la histórica Iglesia de San Porfirio, considerada la tercera iglesia más antigua del mundo, sufrió graves daños por los bombardeos.
El ataque contra estos monumentos culturales representa un crimen de guerra con la intención explícita de desarraigar al pueblo palestino, borrando su memoria y vínculos con la tierra desde la base misma de su identidad.
ws