Manama, 3 dic (SANA) Los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) concluyeron en Manama su 46.ª cumbre con una declaración que reafirma el respeto a la soberanía, independencia e integridad territorial de Siria y rechaza toda injerencia externa. El comunicado condena además los ataques israelíes contra territorio sirio y subraya que la estabilidad de Siria es fundamental para la seguridad regional.
En la Declaración de Sakhir, los líderes del CCG reiteraron que el Golán ocupado es territorio árabe sirio y denunciaron las incursiones y planes de asentamientos israelíes. Pidieron al Consejo de Seguridad actuar para detener estas violaciones y garantizar la retirada israelí de los territorios sirios ocupados.
La declaración expresó apoyo a las medidas adoptadas por el gobierno sirio para reforzar la seguridad y destacó el anuncio de una hoja de ruta para la provincia de Sweida. También valoró los esfuerzos de Arabia Saudí para lograr el levantamiento de sanciones sobre Siria y la respuesta positiva del presidente estadounidense Donald Trump, además del apoyo económico de los Emiratos Árabes Unidos.
El texto respaldó los esfuerzos de la ONU para asistir a refugiados y desplazados y facilitar su retorno voluntario y seguro, al tiempo que rechazó cualquier intento de alterar la composición demográfica de Siria.
En cuanto a Gaza, la declaración pidió el pleno cumplimiento del alto el fuego, facilitar la ayuda humanitaria y avanzar en la reconstrucción, además de insistir en la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital.
El CCG enfatizó los avances en la cooperación defensiva, económica y tecnológica entre sus Estados miembros, insistió en la no injerencia en los asuntos internos y reiteró que la seguridad del Golfo es indivisible. También llamó a combatir el extremismo y a impulsar la participación de jóvenes y mujeres en el desarrollo, además de reafirmar su compromiso con la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.
La cumbre se celebró bajo la presidencia del rey Hamad bin Isa Al Khalifa, de Baréin.