Damasco, 11 nov (SANA) Con el incremento de los conflictos internacionales y regionales en los últimos años, el mundo ha registrado niveles récord en los ataques contra periodistas, quienes, estando en la primera línea como testigos de los hechos, pagan un precio muy alto, incluso llegando al asesinato deliberado, mientras la efectividad de los mecanismos de protección internacional se reduce a niveles sin precedentes.
Aumento preocupante en el número de víctimas
Los últimos informes internacionales señalan que los últimos tres años han registrado el mayor incremento en el número de periodistas muertos desde 2014.
En 2023, más de 130 periodistas fueron asesinados en todo el mundo, un aumento cercano al 60% respecto al año anterior. El año 2024 se convirtió en el más sangriento de la última década para los periodistas, con cerca de 170 víctimas, la mayoría en Oriente Medio y Ucrania. Hasta mediados de 2025, se habían documentado más de 70 asesinatos de periodistas, además de decenas de secuestros y desapariciones forzadas.
Según los informes, más del 70% de los asesinatos ocurrieron en zonas de conflicto directo, mientras que los casos restantes estuvieron relacionados con la cobertura de protestas masivas y disturbios, especialmente en algunos países de América Latina y África.
Gaza… decenas de periodistas y medios atacados
La Franja de Gaza, en Palestina ocupada, registró la tasa más alta de asesinatos de periodistas, especialmente durante la guerra israelí en la región, considerada una de las operaciones más sistemáticas contra los medios. Entre 2023 y 2024 murieron más de 115 periodistas palestinos, según organizaciones internacionales, la mayoría como resultado de ataques directos a residencias, vehículos o sedes periodísticas. También se documentaron más de 200 heridos y la destrucción total de decenas de medios.
Este es el número más alto desde la guerra de Bosnia en los años 90, reflejando un cambio grave: ya no se trata de un daño colateral, sino de una parte deliberada de operaciones militares para ocultar la verdad.
Ucrania… guerra tecnológica y ataques selectivos
Con la intensificación de la guerra ruso-ucraniana, surgió un nuevo patrón de ataques a periodistas, utilizando drones explosivos para seguir y atacar a los equipos de prensa. Se han documentado más de 30 periodistas muertos desde 2022, la mayoría cerca de las líneas de contacto entre ambos ejércitos.
Siria, Yemen e Irak… cientos de periodistas afectados
Desde 2011, año del inicio de la revolución en Siria, organizaciones de derechos humanos documentaron la muerte de más de 330 periodistas, entre locales y extranjeros, además de cientos de heridos, detenciones y secuestros.
En Yemen, la división política y militar provocó la muerte de 52 periodistas desde 2015, junto con juicios y ejecuciones en el terreno que afectaron a decenas de profesionales.
En Irak, los periodistas han enfrentado períodos extremadamente peligrosos, aunque la violencia ha disminuido respecto a décadas anteriores.
Periodistas entre asesinatos, secuestros y ciberextorsión
El peligro ya no proviene solo de los frentes de guerra. Hoy, los periodistas enfrentan múltiples amenazas, muchas inéditas: detenciones y torturas en más de 30 países, secuestros por rescate en Afganistán y el Sahel africano, ataques cibernéticos y extorsión digital, incluyendo software espía que apunta a sus teléfonos, especialmente en Oriente Medio.
La digitalización, una nueva herramienta de persecución
El desarrollo de herramientas de vigilancia digital ha aumentado la vulnerabilidad de los periodistas. Más del 45% de quienes trabajan en conflictos han sido objeto de intentos de hackeo. Se ha documentado el uso de software de espionaje avanzado por varios gobiernos para rastrear periodistas y sus fuentes, así como campañas organizadas de desinformación para desacreditar a profesionales en redes sociales, una forma moderna de represión indirecta.
Causas del aumento en los ataques
Expertos en medios internacionales señalan que los ataques a periodistas ya no son simples resultados del caos, sino fenómenos con motivaciones claras: impedir que las violaciones y crímenes lleguen al público global, controlar la narrativa mediática de la guerra, conflictos de interés entre actores militares y políticos frente a la cobertura independiente, y la debilidad de los mecanismos internacionales de protección.
Disminución de la efectividad de la comunidad internacional
A pesar de acuerdos internacionales como los Convenios de Ginebra y resoluciones del Consejo de Seguridad para proteger a los periodistas, más del 85% de los crímenes contra ellos en la última década quedan impunes. Las investigaciones independientes rara vez logran resultados concluyentes, incentivando a los actores de conflicto a mantener la política de “silenciar a los testigos”.
Necesidad de acción internacional
Para contener y controlar la violencia contra periodistas, especialistas en medios y derechos humanos piden activar mecanismos de supervisión vinculantes para los Estados en conflicto, incluir la protección de periodistas como prioridad en las negociaciones de alto el fuego, crear una base de datos internacional unificada sobre violaciones, y sancionar a quienes atacan sistemáticamente a los medios.
Los periodistas, en medio de conflictos crecientes y la mezcla de propaganda con operaciones militares, siguen siendo la última línea de defensa de la verdad, pero lo hacen a un precio muy alto. Sin un compromiso serio de la comunidad internacional, la guerra contra la verdad continuará, y los periodistas seguirán pagando el precio más alto en los campos de batalla.
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