Hama, 11 oct (SANA) La cría del búfalo sirio, concentrada principalmente en la región de Al-Ghab, en la zona rural de Hama, muestra signos de recuperación pese a las dificultades que afronta el sector. El aumento del coste de la alimentación, la escasez de pastos naturales y la sequía siguen poniendo en riesgo esta actividad ganadera, que constituye una fuente de ingresos para numerosas familias y forma parte del patrimonio transmitido entre generaciones.
Madin Jaafar, jefe de la Estación de Investigación de Shathah, dependiente del Centro de Investigación de Al-Ghab, declaró el domingo a SANA que el número de búfalos ha aumentado este año respecto a los dos anteriores.
Según Jaafar, la estación cuenta actualmente con 220 ejemplares, frente a los 180 registrados en 2024, mientras que los rebaños de los criadores privados suman unos 700 animales, frente a los aproximadamente 450 de ese mismo año.
La sequía y el del forraje, principales obstáculos
Jaafar señaló que la sequía, la reducción de los pastos naturales y el encarecimiento del forraje han sido factores determinantes en el retroceso de la cría de búfalos en los últimos años. Estas dificultades limitan la capacidad económica de los ganaderos para alimentar a sus animales y mantener sus rebaños.
Ante esta situación, la Estación de Investigación de Shathah trabaja para preservar la raza y evitar su desaparición, así como para mejorar sus características genéticas y físicas con el objetivo de incrementar la producción de leche y carne.
Vacunación y prevención de enfermedades
La estación también desarrolla programas de vacunación de acuerdo con los protocolos del Ministerio de Agricultura. Entre las medidas preventivas figuran dos dosis anuales contra la fiebre aftosa, administradas en abril y octubre, además de vacunas contra la enterotoxemia y la pasteurelosis.
Jaafar explicó que estas actuaciones, centradas principalmente en la prevención, han contribuido a reducir la mortalidad del ganado este año respecto a periodos anteriores, gracias también a una mejor atención de los animales y a la administración oportuna de las vacunas.
Una actividad familiar amenazada por los costes
Por su parte, el criador Nasr Salloum, originario de la aldea de Al-Rasif y residente en Naour Shathah, explicó que su familia lleva cerca de 80 años dedicada a la cría de búfalos, una actividad en la que ha acumulado experiencia a lo largo de varias generaciones.
Salloum destacó que durante el verano los animales pueden alimentarse de pastos naturales, lo que reduce los gastos de mantenimiento. Sin embargo, el invierno representa el periodo más difícil debido a la escasez de alimento y al aumento de los costes, que en ocasiones obliga a los ganaderos a vender parte de sus rebaños para cubrir sus necesidades básicas.
El criador añadió que los búfalos también son vulnerables a enfermedades como la fiebre aftosa, las afecciones hepáticas y las infestaciones de piojos, factores que aumentan las dificultades del sector.
Asimismo, destacó el valor nutricional de los productos derivados de estos animales, como la leche, la nata y el queso, e instó a las autoridades competentes a reforzar el apoyo a los ganaderos para preservar esta actividad y garantizar su continuidad.
La cría del búfalo sirio se concentra principalmente en la llanura de Al-Ghab, aunque también existen pequeñas poblaciones en la región de Al Jazira. Los animales criados en esta zona pertenecen al tipo de búfalo de pantano, adaptado a los entornos acuáticos y dependiente de la disponibilidad de agua para regular su temperatura corporal.



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