Londres, 15 sep (SANA) Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford, con la participación de cerca de 10 mil pacientes, concluyó que tratamientos no farmacológicos sencillos como las rodilleras ortopédicas, la hidroterapia y el ejercicio regular figuran entre las opciones más eficaces para aliviar el dolor provocado por la artrosis de rodilla.
Los resultados, publicados en la revista científica PLOS One, indican que estos métodos convencionales superaron a varias técnicas terapéuticas más avanzadas, entre ellas la terapia con ultrasonidos, cuya eficacia resultó más limitada.
De acuerdo con el análisis, difundido por el sitio especializado Science Daily, la hidroterapia mostró los mejores resultados para reducir el dolor, mientras que el ejercicio físico contribuyó a mejoras sostenidas en la función de la articulación.
Las rodilleras ortopédicas, por su parte, destacaron por su capacidad para disminuir el dolor y la rigidez y favorecer una mayor movilidad entre los pacientes.
Los investigadores contrastaron además sus conclusiones con revisiones clínicas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, que respaldan las terapias basadas en el movimiento y la hidroterapia como alternativas seguras y eficaces para quienes buscan controlar los síntomas sin depender exclusivamente de medicamentos antiinflamatorios.
El estudio señala que la incorporación de estas medidas sencillas puede ofrecer una alternativa práctica para numerosas personas con artrosis de rodilla y reducir la necesidad de recurrir a procedimientos más complejos o costosos.
Los autores consideran que una mayor difusión de estas opciones podría contribuir a mejorar la movilidad y la calidad de vida de los pacientes, además de ayudar a reducir el impacto del dolor crónico asociado a esta enfermedad.
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