Berlín, 21 abr (SANA) Un reciente hallazgo científico cuestiona concepciones tradicionales sobre el sistema inmunitario al demostrar que el bazo puede superar a la médula ósea en la producción de células defensivas durante condiciones de inflamación crónica.
De acuerdo con un estudio publicado en la revista Science Immunology, el bazo no actúa únicamente como órgano auxiliar o reservorio de células sanguíneas, sino que desempeña un papel activo en la generación de neutrófilos inmaduros con mayor capacidad para combatir infecciones.
La investigación fue dirigida por el doctor Carlos Silvestre Roig, de la Universidad de Münster, en Alemania, y contó con la participación de especialistas del Centro de Medicina Experimental y Clínica de Infecciones del Centro Médico de Hannover, la Universidad de Múnich, el Instituto de Ciencia y Tecnología de Barcelona y el Centro Nacional de Investigación Cardiovascular de España.
El principal descubrimiento radica en que, bajo condiciones como el cáncer, la inflamación crónica y el envejecimiento, el bazo inicia la producción de neutrófilos inmaduros que son liberados al torrente sanguíneo antes de alcanzar su madurez completa. Pese a ello, estas células muestran una eficacia superior, atribuida a mecanismos de señalización del interferón tipo I.
Los experimentos, realizados en modelos animales, evidenciaron que estos neutrófilos poseen una respuesta más rápida y eficiente frente a agentes infecciosos en comparación con los generados en la médula ósea. Asimismo, análisis de muestras humanas confirmaron indicios de este mismo proceso en el organismo humano.
Los neutrófilos constituyen entre el 50 y el 70 por ciento de los glóbulos blancos y representan la primera línea de defensa del sistema inmunitario. Tradicionalmente, su producción se asocia a la médula ósea y su vida útil es breve, de aproximadamente 24 horas.
Los resultados de este estudio abren nuevas perspectivas en la comprensión de la respuesta inmunitaria, al destacar no solo la cantidad, sino también la calidad funcional de las células producidas. Este avance podría contribuir al desarrollo de tratamientos más eficaces para infecciones graves, especialmente en pacientes oncológicos y en personas de edad avanzada.
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