Deraa, 13 ene (SANA) Wasila Abu Nuqta, conocida como Um Muhammad y considerada un símbolo de paciencia y sacrificio en el sur de Siria, falleció en la ciudad de Tafas, en la provincia sureña de Deraa, tras una larga vida marcada por la firmeza de principios.
Conocida como la “Khansaa de Hauran”, los ocho hijos de Wasila dieron sus vidas por la Revolución Siria durante la lucha por la libertad y la dignidad, convirtiéndose en un referente moral para la población de la región.
En declaraciones a SANA, su hijo Nabil al-Zoubi, exdetenido en las cárceles del depuesto régimen, explicó que su madre perdió a su primogénito, Munif, en septiembre de 2011, y que las pérdidas se sucedieron hasta 2018, cuando fueron martirizados Adham, Youssef, Zeidan, Mahmoud, Abdul Nasser, Muhammad y Khaldoun.
Al-Zoubi relató que su madre rechazaba recibir condolencias tras la muerte de cada uno de sus hijos y solía decir: “No quiero condolencias, solo felicitaciones. Soy madre de mártires”.
Indicó que las muertes que más la afectaron fueron las de su hijo menor, Zeidan, y la de su hijo mayor, Muhammad, tras lo cual inició una nueva etapa de sacrificio al hacerse cargo de la crianza de cerca de 30 nietos, el mayor de ellos de apenas ocho años.
Familiares y allegados señalaron que Wasila se distinguió por su fortaleza, paciencia y profunda convicción de que los sacrificios de las familias sirias conducirían a la victoria de la Revolución y a un futuro mejor para el país.
Su figura es recordada como un ejemplo de la madre siria que afrontó el dolor extremo sin renunciar a sus principios, dejando una huella imborrable en la gobernación de Daraa y en toda Siria.
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